El Movimiento de Regeneración Nacional obtuvo su registro en 2014. En tan solo unos años llegó a la presidencia de la república. Surgió como un partido de izquierda, pero aglutinó a distintitas instituciones políticas. Entre ellos el Partido Verde Ecologista de México el cual se ha aliado –sin una ideología clara más que la bandera de la ecología- al Partido Revolucionario Institucional, al Partido Acción Nacional, al Partido del Trabajo, al Partido Nueva Alianza y actualmente a Morena. Su “filosofía” es conservar su registro y recoger migajas de poder.
Morena recogió en su seno a miembros del desaparecido Partido de la Revolución Democrática. También tradicionalmente de izquierda, pero también al Partido Encuentro Solidario quien fue después el Partido Encuentro Social el cual se distinguió por inclinarse abruptamente a la derecha cristiana. También al Partido del Trabajo. Aceptó a priistas y panistas de dudosa reputación. Morena es una amalgama de ideologías, de izquierda donde se distinguen los “puros” y los “moderados”. Los primeros pregonan la pureza ideológica original y los segundos buscan conservar el poder por el poder mismo. Si hablamos históricamente de la caída de grandes imperios encontramos al menos tres constantes: la acumulación de poder en unas cuantas manos, su desapego a la moralidad y atención, que es una consecuencia de ellas: una desbordada corrupción porque si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Un ejemplo claro de ello es el dominio político y social del PRI. Durante siete décadas acumuló el poder político, social, ideológico y económico. Pero no fue la oposición quien los sacó de gubernaturas y posteriormente de la presidencia. Fue él mismo quien a través de divisiones internas terminó por autodestruirse a través de escisiones que dieron fuerza, entre a otros muchos, al mismo Andrés Manuel López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. Si consideramos a morena como un imperio político pronto la ciudadanía les dará la espalda. Las razones son las siguientes: no posee una ideología definida ¿cómo conciliar tantas posturas que cubre toda la geografía política? Ahí están la extrema izquierda, la extrema derecha, al ala con los panistas que se cambiaron de colores, a los de centro como lo son los ahora ex priistas y a los pragmáticos representados por el PT y al PVEM. Ahora bien, las acusaciones del gobierno norteamericano de que México es un narco estado trae asustados a más de cuatro sean estos gobernadores, altos funcionarios de todos los niveles, diputados, senadores, quienes buscan la manera de salvar su pellejo y no el de la traída y llevada Cuarta Transformación. La razón la repetimos, no tienen una base filosófica ideológica fuerte, fundamentada, dinámica, racional, unida, fusionada en un proyecto de nación acorde a los tiempos. La oposición no tiene fuerza. Los contrarios no terminarán sacando de Palacio Nacional a la 4T, serán ellos mismos a través de intensas luchas internas y altas traiciones quienes o buscarán su salvación en EU o bien acomodarse en puestos políticos. Las recientes experiencias electorales de países de izquierda en Latinoamérica donde los votantes se volcaron por la derecha –y lo más grave, la ultraderecha- deberían servir de escarmiento a los morenistas. ¿Piensa Morena ganar el Sinaloa? Morena es un imperio. Pero su caída no viene desde fuera, sino desde dentro. Verbi Gratia: el Partido Acción Nacional llegó al poder y sólo lo conservó dos sexenios. Las divisiones internas lo llevaron a la derrota electoral. Otro factor importante son las anárquicas y sin freno de las redes sociales. La burla, el escarnio, el insulto directo contra instituciones y políticos están disponible para cualquier ciudadano. No creo que morena sea hegemónico cien años como el Tercer Reich no lo fue un milenio. Las elecciones del próximo año serán históricas. Claro que nos hacen falta lideres políticos de altura. Por ahí surgirán algunos. Vicente Fox, sea el caso, era un desconocido que el entonces todopoderoso PRI le abrió las puertas a la popularidad. Por supuesto que cada partido tiene afiliados y que en teoría son votos cautivos. Pero son unos cuantos comparados con quienes no lo estamos somos los que decidimos las elecciones. Mi álter ego lamenta profundamente lo ocurrido en Venezuela. Y más lastima que un gobierno ineficiente que no esté preparado ni siquiera en lo más mínimo para ayudar a los damnificados. No tienen dinero ni recursos porque el chavismo se lo gastó en otras cosas: en obras populistas o simple y sencillamente lo desviaron a sus bolsillos.