La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para la reforma electoral, finalmente llegó a la Cámara de Diputados, donde se discutirá, analizará y someterá a votación de los legisladores, también puede haber modificaciones, sin embargo y en primer plano ya se han tomado posturas por parte de los distintos partidos políticos, lo que podría cambiar el tablero político electoral para las próximas elecciones.
De la oposición no es cosa nueva su postura negacionista, a todo y cualquier propuesta de Morena o de la misma presidenta siempre va un rotundo “no”, sumado a una cargada de argumentos y justificaciones totalmente fuera de la realidad, o en una realidad alterna a la que se han aferrado como su narrativa contra la Cuarta Transformación, y en este caso de la reforma electoral no es distinto.
Es muy importante destacar que esta reforma busca cambios que impulsarán y protegerán a las y los ciudadanos durante las campañas electorales, y sobre todo busca reducir 25 por ciento el presupuesto asignado a los partidos para gasto ordinario y prohibir el uso de fondos ilícitos, así como el financiamiento del extranjero.
A pesar de que hay una importante parte de la reforma para la estricta vigilancia de los recursos en campañas electorales y contra los recursos ilícitos, la oposición pareciera que no ha leído y ni si quiera le importa, porque mantienen un discurso donde aseguran que no viene una regulación o vigilancia en este tema, y muy claramente se habla de impedir “injerencias indebidas” y “salvaguardar la autenticidad del sufragio” ante riesgos como la intervención de personas vinculadas a delitos graves.
Se habla de que las autoridades estén involucradas así como la procuración de justicia y de inteligencia financiera para poder solicitar información relevante de los candidatos para salvaguardar la integridad de las elecciones.
En materia de participación ciudadana, la reforma busca agregar el derecho a la participación en consultas populares en los municipios; así como reducir de 48 a 35 minutos al día los tiempos oficiales para difusión de los partidos, algo importantísimo respecto a la regulación de espacios y tiempos en que los entes políticos usan el espectro nacional de comunicación.
Pero hay más reducciones al gasto de los recursos públicos en materia electoral, la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum busca que a partir de 2027, los sueldos de los consejeros del Instituto Nacional Electoral y sus funcionarios, así como de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), no puedan ser mayores al salario de la Presidenta. Cabe destacar que contrario a la narrativa de la oposición que aseguraban que desaparecerían estos órganos electorales locales, seguirán existiendo, pero con el gasto limitado. ¿Eso les molesta?
Y para evitar esas esperas donde siempre suceden cosas con los paquetes electorales después de la jornada electoral, se pretende que inicien a partir de la recepción del primer paquete en los consejos electorales distritales, la misma noche de cada proceso y no hasta el miércoles siguiente, como actualmente ocurre.
Son muchos más los puntos importantes de la reforma electoral, sobre todo ante la cargada de mentiras que la oposición y su guerra mediática buscan influir en los mexicanos, sin embargo cada vez tienen menos credibilidad y son más las y los ciudadanos que están informados y al tanto de la cosa pública, tan es así que recientemente la encuesta Enkoll realizó un ejercicio de encuesta donde se reveló que la propuesta de reforma electoral tiene una aceptación mayor al 80 por ciento.
De acuerdo a “El País”, en el tema de las lista de los plurinominales, a la pregunta de si está de acuerdo con “modificar las diputaciones y senadurías para que todos los cargos se elijan directamente por el voto ciudadano”, el 83% ha dicho que sí y el 13 por ciento que no, para un saldo de 70% de aprobación efectiva. Mientras que, el 82 por ciento está de acuerdo con reducir el dinero público que reciben los partidos y las autoridades electorales, y solo el 14% está en desacuerdo.
