La realización de la primera cumbre “Escudo de las Américas”, convocada o ¿exigida? por Donald Trump, efectuada el sábado 7 de marzo, en Miami —al Sur de la Florida—, en el exclusivo “Trump National Doral Miami”, en la que estuvo presente la ‘representación’ de doce países latinoamericanos; y en la cual, Trump volvió a expeler una más de sus acostumbradas ofensas: “No voy a aprender su maldito idioma [español], no tengo tiempo”.

Cumbre que tuvo como temas centrales la seguridad, la migración y el combate al crimen organizado. Pretendiendo, además, agrupar a gobiernos que compartan la visión política y estratégica del régimen de Trump, así como reducir la influencia de actores externos como CHINA, en los asuntos regionales; ¿reciclando?, ni más ni menos, la DOCTRINA MONROE.

Geopolítica Trumpiana, que deben acatar los doce Estados-nación ahí enfilados, quienes sin rubor alguno dieron muestra de ABYECCIÓN a su máxima expresión o a su máxima potencia.

¡Afortunadamente y a mucha honra!, no fueron invitados dos de las mayores economías de Latinoamérica y del Caribe: BRASIL y MÉXICO, gobernados por los progresistas Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum Pardo; ni el presidente de Colombia, Gustavo Petro.

Acto tan vergonzoso y actitud tan indigna de los “mandatarios” participantes en esa ‘cumbre’, nos lleva a transcribir partes del discurso inaugural del presidente del PRI, Gustavo Carvajal Moreno, que pronunció el 10 de octubre de 1979 en el marco de la “Conferencia de Oaxaca: LATINOAMÉRICA PARA LOS LATINOAMERICANOS”.

“El día de hoy deberá ser una fecha de especial significado para la lucha por la democracia en Latinoamérica: estamos reunidos 22 partidos de 16 naciones identificados por nuestro nacionalismo revolucionario, nuestra decisión por combatir todas las formas de COLONIALISMO e IMPERIALISMO que se oponen a la lucha que hemos emprendido desde hace décadas, para que la democracia con justicia social sea una realidad para las grandes mayorías del subcontinente latinoamericano.

Nuestra lucha se da sin ataduras a ninguna corriente extraña, sin más designios que los de los pueblos respectivos de nuestras naciones y sin más compromiso que la búsqueda de su bienestar en la libertad.

Nuestros partidos están en lucha por la justicia y la democracia en un mundo que ha acortado las distancias y acelerado el tiempo, pero también, para muchos hombres contemporáneos, ha detenido el tiempo histórico y dilatado las distancias sociales.

Estamos insertos en un mundo de situaciones confusas, históricamente inscritas en función de los intereses y deseos de centros hegemónicos, que en su lucha por el control político y económico han impedido que la humanidad abandone un estado de naturaleza y arribe al estadio de una sociedad civilizada.

Las hegemonías políticas en nuestro continente y en el mundo, han impuesto su designio por la fuerza del poder económico o por las armas, marginando a millones de seres humanos de los beneficios del progreso y el bienestar al que tiene derecho cualquier hombre y mujer, por el simple hecho de serlo.

Estamos reunidos aquí, partidos políticos que insertan su lucha por la DEMOCRACIA y la JUSTICIA, en un ámbito internacional que se caracteriza por la irracionalidad expresada en la CARRERA ARMAMENTISTA, en el uso y desuso de los recursos naturales y en la IMPOSICIÓN AUTORITARIA de un modelo de relaciones desiguales que ha permitido la concentración de la riqueza y el poder en unas cuantas naciones y en unas cuantas familias.

Actuamos en el interior de una crisis económica global que no es un fenómeno transitorio, sino crisis de estructura en transición que ha sido la característica esencial en el último tercio del siglo XX, y cuya duración, alcances y consecuencias están por conocerse. Lo que sí es muy claro, es que la crisis de transición implica un costo muy elevado para nuestros países en su afán de ajustar la economía, la ciencia, la técnica. Un costo no solamente económico sino, fundamentalmente, de voluntad política.

Nuestra región padece de una pobreza masiva: millones de seres viven en la miseria y están en peligro de ver canceladas sus esperanzas y su DIGNIDAD. Gran parte de nuestra población exige soluciones perentorias a la inseguridad en su existencia cotidiana.

Estamos seguros de que el orden que habrá de llegar sólo puede resultar de la participación de NACIONES SOBERANAS por convicción y adhesión libre o racional; seguros del arraigo histórico de nuestra vocación de integración, vocación en la que convergen los ideales latinoamericanos y caribeños.

Nuestra historia es la lucha común por la INDEPENDENCIA frente a IMPERIOS HEGEMÓNICOS [ergo, los USA] que han hecho de nuestra América su zona de influencia y han impuesto a la misma su poderío: haciéndola área de su estrategia y espacio de su defensa.

Es hora de hacer esfuerzos definitivos para terminar con la dependencia, y cuya divisa fundamental sea el impulsar la democracia en la región para que América Latina sea cada vez más de y para los LATINOAMERICANOS…”

Ojalá, la presente colaboración sea leída por el muy disminuido flanco del PRIANMC (particularmente ‘Alito’ Moreno, el sepulturero del PRI) para que recuperen la memoria histórica y sean verdaderamente conscientes de que hoy, más que nunca: LA INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA DE LA PATRIA Y MATRIA MEXICANA, DEBE DEFENDERSE A PESAR DE TRUMP Y SUS AUTÓCTONOS VASALLOS.