“¿De cuándo acá se requiere tanta ciencia para extraer el petróleo?... Es perforar un pozo, como si se fuese a extraer agua”

Andrés Manuel López Obrador

Ciudad de México.- El 18 de marzo de 1938 el presidente Lázaro Cárdenas anunció, desde un balcón de Palacio Nacional, la expropiación de la industria petrolera. Argumentó que lo hacía por "la actitud asumida por las compañías petroleras negándose a obedecer un mandato de la Justicia Nacional". Efectivamente, la Suprema Corte había dictado una sentencia que obligaba a las empresas "a pagar a sus obreros el monto de la demanda económica que las propias empresas llevaron a los tribunales judiciales". Sin embargo, la decisión tenía también que ver con una búsqueda de desarrollo económico. El país, dijo, "se debate sintiendo frenado su progreso industrial por quienes tienen en sus manos el poder de todos los obstáculos".

Cárdenas ofreció una indemnización, aunque tomada del "tanto por ciento que se determinará posteriormente de la producción del petróleo y sus derivados". Sí, pagaría, aunque con los recursos que generara la inversión de las petroleras. Las empresas se inconformaron, pero con la presión de la Segunda Guerra Mundial se vieron obligadas a aceptar un acuerdo. Los pagos de indemnización, que originalmente debieron hacerse en 10 años, solo concluyeron en 1962.

Los gobiernos del PRI y Morena han hecho de la expropiación petrolera un mito nacional. La medida, sin embargo, no llevó a ese "progreso industrial" que quería Cárdenas. La producción petrolera creció gradualmente en un principio, pero se disparó después del descubrimiento del campo de Cantarell en los setenta. En estos últimos años, sin embargo, está cayendo nuevamente. El petróleo ha generado fortunas para funcionarios y contratistas, pero no ha sido la palanca de desarrollo que soñó Cárdenas. Daniel Yergen, en su clásico The Prize (1990), escribió: "El petróleo fortaleció la economía mexicana, solo para socavarla".

Pemex es hoy una empresa quebrada. En 2025 registró un patrimonio negativo de 1.9 billones de pesos y una pérdida neta de 45,202 millones de pesos, aunque menor a la de 780,588 millones de pesos de 2024. La ayudó una ganancia cambiaria de 59,870 millones. En el sexenio de AMLO las pérdidas de Pemex sumaron 1.8 billones de pesos. La producción de petróleo crudo alcanzó en 2003 su máximo nivel, 3.5 millones de barriles diarios, pero para 2025 el total fue de solo 1.6 millones, a pesar de que a partir de 2019 López Obrador le empezó a sumar líquidos condensados para aparentar que era mayor.

Pemex no ha sido manejada como empresa, sino como botín político. Los gobiernos del PRI y del PAN la ordeñaron con altos impuestos para financiar el gasto corriente. López Obrador tuvo la ocurrencia de dejar de lado la parte rentable, la producción y exportación de crudo, para concentrar inversiones en la que perdía dinero, la refinación. Para justificar esta decisión, Pemex ha empezado ahora a manipular sus cifras. En 2024 vendió su petróleo crudo a un promedio de 66.50 dólares por barril, con un precio de exportación de 70.57 dólares. En 2025 lo malbarató a 31.20 dólares, pese a que el crudo de exportación se cotizó en 61.11 dólares. ¿Por qué? Para hacer creer que las refinerías son rentables.

Al final, México ha perdido más de lo que ha ganado con el monopolio. La producción petrolera ha sido una de las bases de la prosperidad de Estados Unidos, pero en México solo ha enriquecido a políticos y contratistas. La producción petrolera sí puede detonar desarrollo económico, pero no cuando está en manos de un monopolio controlado por una clase política corrupta. Cárdenas se equivocó.

V-Dem

El instituto V-Dem de Suecia, que mide la calidad de la democracia en el mundo, ha señalado en su informe 2026 que los países con mayor deterioro democrático son Hungría, Serbia, la India, Estados Unidos y México. "El país más democrático sobre la faz de la Tierra" ya es una "autocracia electoral".

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