PAN anuncia que pone a disposición ciudadana todas sus candidaturas.

El Partido Acción Nacional anunció el sábado 21 de marzo, día en que es conmemorado el natalicio de Benito Juárez, por conducto de su dirigente Jorge Romero, que abre a la participación ciudadana todas y cada una de sus candidaturas a gobernadores, alcaldes, diputados locales y federales.

En un giro de 180 grados, el partido fundado por el chihuahuense Manuel Gómez Marín retoma el principio de llevar a los ciudadanos a los puestos de elección popular.

Atrás quedan, por lo menos para las elecciones de 2027, la competencia interna -las designaciones de candidaturas plurinominales no están claras, aún-, para dar paso a las encuestas como método para elegir aspirantes a los puestos de elección popular.

En un hecho histórico, según Romero, miles de simpatizantes y militantes se dieron cita en la Alameda Central Sur de la CDMX para atestiguar el anuncio.

Acompañada de gobernadores, alcaldes y legisladores, la cúpula nacional le apuesta al mismo método de Morena para elegir a sus candidatos y candidatas.

La nueva medida se suma a la decisión del Consejo Nacional del PAN de ir solos en las elecciones federales intermedias y la elección de 17 gubernaturas el próximo año.

Faltaría conocer si con este método de elección por encuestas permitirían la adhesión o coalición de otros partidos o sigue la decisión de ir solos.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas. A diferencia de los rostros visibles del partido como son los gobernadores (4) y senadores que dan la batalla en los debates parlamentarios y en medios públicos, un sector de la militancia se siente desplazado.

Son varias las voces hacia el interior de Acción Nacional que expresaron en redes y chats su inconformidad por la elección de candidaturas con base en encuestas.

Actores políticos con décadas de militancia externaron su rechazo a la medida, pues consideran que se toma la ruta que tanto criticaron de Morena, y se dejan de lado los principios, la mística y los valores que por años definían los perfiles en las convenciones internas.

Por lo contrario, otros coincidieron que desde hace muchos años dentro del partido obtienen las candidaturas de privilegios, es decir las plurinominales y las más rentables, gracias a la militancia gubernamental y a los que controlan los padrones internos.

Exlegisladores de varias entidades condenaron que desde hace tiempo la onda grupera acapara los cargos de elección más fáciles y los primeros lugares las listas plurinominales y regidurías.

Como ejemplo citaron que en los estados y municipios donde aún gobierna el PAN, dos o tres grupos dominantes se reparten candidaturas y posiciones gubernamentales entre cónyuges, segundos frentes, hijos, hermanos y parientes políticos.

Este choque de opiniones entre la militancia de rancio abolengo y las nuevas generaciones que tienen nula o escasa experiencia en campañas por terracería, desnuda la guerra fratricida por el control del partido y las candidaturas.

No sería la primera vez que el PAN echa mano de perfiles externos para abanderar sus causas. En 1986 eligió como candidato al gobierno del estado a Francisco Barrio Terrazas, un exburócrata federal de medio pelo que, sin militancia, fue alcalde de Juárez y más tarde, ya en las filas albiazules, gobernador de Chihuahua (1992-1998).

Barrio no fue el único perfil externo que el PAN impulsó en su época dorada. Empresarios locales como Fernando Canales Clariond en Nuevo León, y de alcance nacional como Fox y Maquío, enarbolaron las banderas del panismo a gobiernos estatales y la presidencia de México.

Ahora bien, entregar las candidaturas a perfiles populares, independientemente de su formación académica, social, ideológica o empresarial conlleva un alto riesgo, ya que impulsar personajes a cargos de elección popular sin tener la vocación de servicio ni capacidad para ejercer responsabilidades en los tres poderes, degrada el servicio y la función pública, como sucede en y con Morena.

Hasta el momento no se conocen bien las reglas, pero se intuye que quienes deseen participar en las internas del PAN deberán competir contra perfiles muy posicionados debido a los cargos populares y públicos que ostentan, incluso promocionados mediante precampañas anticipadas.

Aquí será donde la puerca tuerza el rabo. Los aspirantes, salvo aquellos que tienen dinero suficiente para impulsar una precampaña exitosa, el ciudadano común que quiera apuntarse para una candidatura lleva desventaja monumental si sólo es buena persona y apenas si la conocen en el círculo familiar y de amigos.

Hay que conocer las reglas y las letras chiquitas para ser aspirantes de Acción Nacional.

En Chihuahua seguramente surgirán muchos tiradores, ya que al ser una entidad que gobierna y es competitiva para la elección de gobernador, la dirigencia, el consejo y la primera panista del estado deberán poner en práctica la altura de miras para cumplir con el mandato del CEN del PAN.

También hay que tomar en cuenta la posible alianza de facto entre el PAN y el PRI.

Hay muchos funcionarios con ADN priista que ocupan importantes carteras en la administración estatal y municipales, que quieren ser abanderados de esta alianza ficta. Si no reciben las cuotas que pidan, estarán dispuestos a vender su alma al diablo. Ya lo hicieron otros que brincaron al yate de la transformación.

Sin duda el PAN tiene frente a sí menudo desafío rumbo a las elecciones de 2027.

De simular elecciones justas y transparentes, el ridículo los puede llevar a una sonora derrota y desaparecer del mapa electoral.

A ver cuánta generosidad brota de las entrañas albiazules.

En Chihuahua nos jugamos todo.

Es cuanto.