Generar una narrativa falsa desde la rivalidad política, resulta lo más sencillo y conveniente cuando se carece de realidades que permitan argumentos sólidos. Lo mismo sucede ante la ausencia de propuestas y trayectorias convincentes para la sociedad, instrumentándose en su lugar, sin sustento verídico y/o legal alguno, el cobarde desprestigio hacia el opositor.
Pero cuando esas acciones afectan la reputación de una mujer, adquieren una singular relevancia, tratamiento, reproche y sanción, dada la histórica marginación que han padecido en el ámbito político-electoral y en la función pública, lo cual, afortunadamente ya se puede combatir legalmente. Han sido múltiples los casos de este tipo de violencia que ya han sido sancionados, pero muchos otros no. Tal vez sea desconocimiento, miedo o hasta posible prudencia, pero si continúan sin ser castigados tan graves abusos, más tardará en consolidarse una efectiva inhibición al respecto. Ley Estatal del Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en su artículo 6, fracción VI, define a la Violencia política contra las mujeres en razón de género, como: “toda acción u omisión, incluida la tolerancia, basada en elementos de género y ejercida dentro de la esfera pública o privada, que tenga por objeto o resultado limitar, anular o menoscabar el ejercicio efectivo de los derechos políticos y electorales de una o varias mujeres, el acceso al pleno ejercicio de las atribuciones inherentes a su cargo, labor o actividad, el libre desarrollo de la función pública, la toma de decisiones, la libertad de organización, así como el acceso y ejercicio a las prerrogativas, tratándose de precandidaturas, candidaturas, funciones o cargos públicos del mismo tipo”. Asimismo, el artículo 6-e de la citada Ley, señala una serie de conductas mediante las cuales puede cometerse la violencia que nos ocupa, incurriéndose en consecuencia, no sólo en responsabilidades de carácter electoral, sino también de naturaleza penal y administrativa. Si bien es cierto que han sido múltiples las mujeres que en el espacio político han sido violentadas, y sin ser menos importante el tema en una u otra, en esta ocasión se relaciona de manera específica con la persona de la senadora con licencia Andrea Chávez, toda vez que recurrentemente se le ha estado denostando en las redes sociales y en otros medios de difusión pública, imputándole conductas o relaciones sumamente indignas, con un evidente propósito de perjudicar sus aspiraciones políticas. Entre los diferentes instrumentos que lamentablemente utilizan para lo anterior, hace unos días observé un video con el título “DOS VEJETES, UN PARTIDO. Novela de Andrea Chávez y Adán Augusto/ Parodia ´DOS MUJERES UN CAMINO´”, en el que se asume una disputa sentimental por la senadora, entre los también senadores Adan Augusto López e Ignacio Mier, como si ella requiriera de ese tipo de recursos y favores denigrantes para alcanzar sus aspiraciones.Parte de lo que aparece en el video con voz en una canción y escrito: ¡Ahora me toca con Nacho! ¡Así es la política, mi vida! y “Dos abuelos compartiendo el mismo hueso, y mi mismo amor”. Se observa como si fuera autor de este “La Fábrica de Música”, pero obviamente no alguien con rostro humano identificable. No obstante, la réplica que se hace de tales infundios sí puede llevar a responsables por su propagación, plenamente reconocibles.
Entonces, de esa insistente relación sentimental de Andrea Chávez con Adan Augusto López —y ahora hasta con Ignacio Mier—, aún y cuando fuera cierta, sería un asunto completamente privado, del que hasta el momento únicamente se han señalado falsedades, sin una sola prueba fehaciente. También se insiste dolosamente en vincularla con “La Barredora”, infiriendo que, si a Adan Augusto se le relaciona con dicha organización, pues ella corre la misma suerte. Pero aquí se evidencia como la perversidad no tiene límites y puede ser asumida sin más ni más por cualquiera, ya que si en el supuesto de él, todavía no existe alguna acusación formal o mediática que proporcione prueba clara de esa asociación delictiva, ahora hasta a ella se le quiere hacer partícipe de esta. Con lo anterior no se pretende meter las manos al fuego por nadie. Si se incurre en algún delito, pues a responder cabalmente por ello, pero si no… Del embarazo de Andrea, igualmente surgieron una serie de comentarios por demás absurdos y ofensivos, que atentan contra ese noble y natural sentimiento maternal. Asimismo, circulan memes en los que aparece con el rostro triste, motivado supuestamente porque ya ha sido derrotada en su aspiración por la gubernatura. Sin embargo, si observamos sus redes sociales, por ejemplo, en Facebook, a los pocos minutos de que comparte alguna foto o video, ya tiene cientos o miles de manitas azules (me gusta) o de corazones rojos, así como decenas o cientos de comentarios. En una publicación con un día de antigüedad, cuenta con casi 39 mil manitas azules y corazones rojos, más de mil trescientos comentarios y 761 veces compartida. A su vez, en donde comunica que ha pedido licencia al senado, del 15 de abril de este año, ya cuenta con más de 140 mil manitas y corazones, aproximadamente 7 mil comentarios y más de 8 mil quinientas veces compartido. Las anteriores, son unas cuantas muestras de su exponencial simpatía y seguimiento entre la gente, que la definen como una joven política que brilla ampliamente con luz propia, y que está lejos de necesitar del favor ajeno y deshonroso para escalar posiciones. Es así que ni ella, ni ninguna otra mujer que se dedique a la función pública y a la política en general —y en cualquier otro ámbito público y privado—, independientemente del partido o corriente ideológica de donde provenga, deben ser objeto de tan cobardes afrentas.
