Los hechos que pusieron al descubierto que la CIA, ya está operando en tierra y en el espacio digital, para interferir en asuntos exclusivos de los mexicanos, siguen generando el intenso debate entre Morena y la recién descubierta alianza CIA-PRIAN. Ahora el debate entre ellos, gira “por la defensa de la soberanía nacional” o “en favor de la intervención extranjera, en cualquiera de sus formas, en México”, respectivamente.
Es un hecho notorio, todo mundo sabe que la CIA y el PRIAN están unidos, trabajando para debilitar al proceso del despertar de la conciencia política del pueblo. Pero éste, sigue defendiendo con todas sus fuerzas, el proyecto de “por el bien de todos, primero los pobres”, que ha generado profundos cambios en el país. Esta es la chispa que impulsa la lucha entre los progresistas y conservadores, en todos los rincones de la vida social. En las redes sociales, los términos de esta confrontación ideológica, están planteados y defendidos explícitamente, sin rubor alguno por las voces prominentes de la derecha. El PRIAN se quitó la máscara, suplicando arrodillados, con los ojos llorosos, la intervención extranjera para que los reinstalen en el poder. Las encuestas reflejan que más del 72% del pueblo, sigue defendiendo el proyecto de transformación, contra todo tipo de actividad interna y extranjera. Es notorio que las fuerzas intervencionistas carecen de propuestas al pueblo, su proyecto se basa en que la CIA siga trabajando en México para derrotar al pueblo y su gobierno, y los reinstalen, por las buenas o por las malas, de nuevo en la presidencia de la República. Así en palabras pobres, está planteada, la confrontación política del momento. La presidenta de México, sigue insistiendo en que el tema de investigar el asunto del narco laboratorio “no es político”, sino que, “deben investigarse, porque con ellos se cometieron otros delitos, que las leyes federales sancionan”; y porqué la ley obliga a que “la FGR debe seguir investigándolo todo”. Y la CIA-PRIAN, le responde a la presidenta de México, que lo hace “para desviar la atención del asunto de Rocha Moya”, que quiere proteger al “gobernador narcotraficante”. Al mismo tiempo aumentó la intensa propaganda de mentiras sobre mentiras, que busca desprestigiar a la institución presidencial. Es la siniestra actividad de la CIA. La guerra de desinformación, es para imponer la narrativa ultraderechista, inyectar frustración, desanimar al pueblo de México para bajarle fuerza al impulso de su despertar político. Todo está dirigido a violentar en cualquiera de sus formas, las elecciones en el 27 y consolidar las cabezas de playa, que la CIA ya tiene en el norte del país. Todos saben que la propaganda sucia de la alianza CIA-PRIAN, la producen y distribuyen desde oficinas de guerra digital, radicadas en Estados Unidos, Argentina, etc. Intentan infundir miedo en el pueblo, inyectan dudas sobre la honestidad de la presidenta de México; posicionar en la mente del mexicano la imagen de la presidenta como “narcoterrorista”, “defensora del narcotráfico”, y miles de absurdas mentiras, en contra de la presidenta Claudia. La propaganda de la CIA, intenta sembrar en el receptor la falsa idea de que los diputados y gobiernos de Morena “son narcotraficantes”. Diversas investigaciones periodísticas, han probado plenamente, que la oligarquía norteamericana y sus gobiernos títeres, son lo que realmente protegen y extorsionan con millones de dólares a los grandes narcotraficantes, que han sido detenidos y extraditados por el gobierno mexicano. Exacto, con el pretexto de hacerlos “testigos protegidos”, los liberan y los protegen. Viven tranquilamente en Estados Unidos. El truco de la propaganda de la CIA, consiste en sembrar en el receptor la idea de que “los gobernantes progresistas protegen a los narcotraficantes”, cuando en realidad ellos son los que los protegen a cambio de millones de dólares. Está súper probado, que la CIA negocia con narcotraficantes, para derrocar gobiernos democráticos. El problema que tiene la propaganda difamatoria de la CIA-PRIAN, es que la persuasión de la propaganda de la transformación es sociológica, está enraizada en el pueblo por el prestigio por el cumplimiento de promesas, la construcción de las grandes obras y los programas sociales de la transformación. Y todos los días en las mañaneras, circula esa propaganda “sociológica” en todo el pueblo. Eso es lo que le da la gran legitimación a Claudia Sheinbaum, con más del 72% de los mexicanos apoyando su gobierno. Por eso, la propaganda ultraderechista no tiene forma de poner al pueblo contra su presidenta.