No es novedad que el gobierno federal pretenda callar, opacar o desvirtuar a periodistas y/o medios de comunicación, por no ser afines a su régimen. Lo hacía AMLO y lo hace Sheinbaum, desde el espacio de la conferencia de prensa, conocido como “la mañanera”, en el que constantemente han mencionado a diversos medios, sus propietarios o sus conductores, con el fin de señalarlos o acusarlos de algo.

Esta semana, sin disimulo y sin razón, la presidenta fue directa; dijo literalmente: “no vean TV Azteca”.

Sus palabras, no son una mera recomendación, no es una plática informal entre amigas que se cuentan las novelas, no es una simple sugerencia y no fue una broma. Se trata de la mandataria de un país. De la máxima autoridad del Poder Ejecutivo Federal y que además lo dijo desde la alta palestra en el Palacio Nacional.

Esto ha sido motivo de preocupación por un lado; aunque también -ya sabiendo cómo somos las y los mexicanos-, derivó a su vez en burlas, memes e imágenes, sobre la salud mental de Sheinbaum o sobre alguna adicción, por su gesto y lenguaje corporal al decir eso.

La Alianza Informativa Latinoamericana, ante la expresión de Claudia Sheinbaum, la considera una agresión a la libertad de prensa y al acceso a la información pública. Distintos organismos del gremio periodístico, se han solidarizado con la televisora mexicana. Al igual que ha habido muestras de respaldo, no solo de medios nacionales, sino de otros países, sobre todo los de habla hispana.

Con todos los antecedentes que existen -cuando se trata de información y de periodismo-, en este país en el que a través de las leyes han pretendido amordazar a las y los periodistas; no es mera casualidad y no es cosa menor lo dicho por la Presidenta.

Son muchísimos ya los casos documentados de persecución, entre lo que se incluye tanto presiones políticas, incluso salidas forzadas del país por parte de algunos periodistas, estigmatización desde las conferencias matutinas y agresiones físicas a reporteros en coberturas en actos o eventos del gobierno de cuarta.

Una profesión tan noble, que exige altos valores éticos y que día con día quienes se dedican al periodismo ponen su esmero, talento y todas sus capacidades para cumplir tan alta responsabilidad social, no tendría porque ser uno de los trabajos más peligrosos y de mayor riesgo.

En lo que va del gobierno de Sheinbaum, van por lo menos 12 periodistas asesinados en relación con su labor informativa. Sumados a los 47 muertos en el sexenio de Andrés Manuel. El país se mantiene como uno de los más letales a nivel global para el ejercicio del periodismo. Tan lamentable situación.

Pero además, lo que en particular me preocupa, es que dado el desprecio, desaprobación y bajos niveles de aceptación que trae ahora nuestra flamante presidenta con “A”; lo único que está logrando es engrandecer al dueño de la televisora en mención, quien ya se siente su sucesor; que desde hace tiempo ha andado en campaña político-electoral permanente. No digo que esto le dé a final de cuentas para ser candidato independiente a la Presidencia de la República, o para que esté pensando en serlo, postulado por los partidos de oposición; pero lo que sí es visible, es que lo está elevando. Lo cual sinceramente no me gustaría. Ya que quizá hay mejores perfiles de políticos, que se dedican a hacer política a diario, que bien podrían sacar del poder a Morena en 2030. Y no un personaje mediático, empresario multimillonario, que juega a la política. Me refiero a: "El Tío Richie"; que es el apodo y alter ego digital del magnate mexicano Ricardo Salinas Pliego, presidente de grupo Salinas, el cual incluye empresas como TV Azteca y Elektra.

Vaya mi solidaridad a las y los reporteros de México, de manera especial a quienes realizan labor informativa en esta entidad y sobre todo a las y los amigos de la prensa, a quienes conozco, con quienes tengo trato, tanto de radio, televisión, medios digitales e impresos. Siempre recibirán de mí persona, admiración y respeto.

Ya es momento, de respetar y garantizar la libertad de expresión.

Ya es momento…