Ciudad de México –A los locos de atar hay que atarlos. Hoy es un día crucial no sólo para Estados Unidos, sino para el mundo entero, y en forma muy particular para México. Las elecciones que este día se llevará a cabo en el país del norte son ocasión única para que los demócratas le arrebaten al nefasto Trump la Cámara de Representantes y, en un escenario ideal, el Senado, de modo que el rufián tenga los frenos y contrapesaos que hasta ahora le han faltado. Por extraño atavismo conservo devociones aprendidas de los que fueron antes de que fuera yo. El primer día de cada mes enciendo una velita para pedirle a la Divina Providencia los milagros de la casa, el vestido y el sustento. Este noviembre añadí una fervorosa petición: "Y que pierda la elección el esperpento amarilleo". No merezco, lo sé bien, que mi oración alcance el cielo. Cuando mucho llegará a tres metros de altura. Pero si realmente a Diosito le interesa el bien de los humanos debe dejar por un momento su trono celestial e intervenir en este asunto. En un juego de las Grandes Ligas cierto pelotero latino se dispuso a batear, y antes de hacerlo trazó con su bate una cruz en el terreno. Yogi Berra, el legendario cátcher de los Yanquis de Nueva York, la borró con su guante y le dijo al bateador: "Deja que el Señor se limite a ver el juego". Pues bien: en este caso el Señor no debe limitarse a ver la elección americana. Ya una vez le dejó a Hitler manos libres, y miren lo que sucedió. No incurra nuevamente en esa culpa de omisión y haga el milagro de que Trump pierda su errático poder. Mayor milagro sería ése que el de caminar sobre las aguas o convertir el agua en vino. La adivina consultó su bola de cristal y le anuncio a su clienta: "Te vas a casar con un hombre guapo, alto, esbelto, de cabello rizado, inteligente.". La interrumpió ella: "¿Y qué haré con el hombre feúcho, chaparro, panzón, calvo y pendejo con el que estoy casada?". Capronio, sujeto incivil e ineducado, le dijo a la cocinera de la casa: "Mi suegra vendrá a pasar unos días con nosotros. Sus platillos favoritos son el caldo de res y la milanesa empanizada. Si los haces mientras ella esté aquí te despediré". Doña Panoplia fue abordada en la calle por un pordiosero. "Señora -le pidió-, ¿podría darme para una copa de champaña?". "¿Una copa de champaña? -se indignó la dama-. ¡Qué descaro! ¡Antes los hombres como usted pedían solamente para una taza de café!". "Eso es lo que pido de ordinario -replicó el pedigüeño-, pero hoy es mi cumpleaños". La mujer y su marido fueron a la feria de atracciones. Llegaron al Pozo de los Deseos, y la esposa arrojó en él una moneda. En ese mismo instante el marido cayó al fondo del pozo. Exclamó la mujer, entusiasmada: "¡Funciona!". Himenia, soltera de 39 perseverantes años, acudió a la consulta del doctor Duerf, psiquiatra. El analista le indicó: "Tiéndase en el diván". "Obedezco, doctor -declaró Himenia-. Pero debo advertirle que está usted jugando con fuego". El notario del pueblo citó en su despacho al Cuchipandas, el zapatero del lugar. Le preguntó: "¿Qué harías si fueras rico?". Contestó, humilde, el remendón: "Le compraría una casa a mi santa madrecita, que ahora vive en un tejabán; le cumpliría a mi abnegada esposa su sueño de conocer el mar, y el resto del dinero lo guardaría en el banco para la educación de mis hijos". Le dijo el fedatario: "Pues te tengo una noticia. Eres rico. Murió tu tío Crésido y te dejó toda su fortuna". El tal Cuchipandas lanzó un grito de borracho y profirió: "¡Agárense, viejas y cantineros! ¡Van a ver cómo gasta su dinero un hombre!". FIN.

MIRADOR

Por Armando FUENTES AGUIRRE

VARIACIONES OPUS 33 SOBRE EL TEMA DE DON JUAN

Por muchos años el oficio de Don Juan fue amar a las mujeres y reñir a espada con los hombres. Ahora su principal ocupación es recordar.

Lo hace sin amargura ni tristeza, sino con esa suave melancolía a la que los portugueses dan el nombre de saudade.

Ayer por la tarde, mientras los fuegos del crepúsculo se apagaban en el Guadalquivir, hizo el recuerdo de doña Sol.

Al caballero sevillano le gustaría decir que la poseyó en una góndola veneciana, pero lo cierto es que la hizo suya en el cuartucho infecto de una posada caminera; sobre un lecho venal que, después supe, tenía pulgas.

Don Juan sonríe al evocar esa página de su vida. Piensa que el amor, ese prodigio, es a veces poco prodigioso. Aun así sus avatares quedan en la memoria, y la iluminan cuando la oscuridad se acerca.

Ahora, viejo ya, el hidalgo da gracias a la vida por doña Sol, por la posada caminera, por el cuartucho infecto, por el lecho venal, y hasta por las pulgas.

Nada importa que no haya habido góndola veneciana. Lo importante es que hubo algo para recordar.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

Por AFA

". Trump podría perder hoy el Congreso.".

Lo digo con toda calma,

y sin nada de emoción:

si Trump pierde la elección

prometo bailar en Chalma.