Ciudad de México –Muchos tomos de tomo y lomo podrían llenarse con las cosas que suceden en las noches de bodas. En la de Meñico Maldotado y su novia Pizpirela aconteció algo que no puedo dejar de poner aquí. Ya conocemos a Meñico. Es un varón con quien natura se mostró avarienta al repartir entre los hombres los dones de entrepierna. A él le dio una ración muy económica. En la ocasión nupcial Meñico se presentó por primera vez al natural ante su desposada. Lo vio ella y comentó: "Ahora entiendo por qué tu mamá siempre me decía que tienes cosas de niño". Doña Jodoncia, señora de carácter fiero, fue a cenar en una fonda con su abnegado esposo Martiriano. Le dijo al mesero: "Tráigame una tostada de pollo, una memela de tinga poblana, una gordita de chicharrón, un tlacoyo de frijoles con queso y unos tacos al cabrón". Sonrió el mesero: "Querrá usted decir 'al carbón'". Doña Jodoncia se encrespó: "¡Usted no me va a enseñar cómo decirle a mi marido!". La corte celestial es abundante. En ella hay ángeles, arcángeles, serafines, querubines, virtudes, potestades, tronos y dominaciones. (Me disculpo si he omitido a alguien). Pues bien: doy gracias a toda la corte celestial por el resultado de las elecciones en Estados Unidos. El hotentote Trump sufrió un revés muy derecho que lo tendrá arrinconado durante el último tramo de su nefasta presidencia. El enojo de sus conciudadanos por sus políticas -económica, migratoria, internacional-; la desastrada guerra que emprendió contra Irán: sus arrebatos y actitudes prepotentes; todo eso acabó por enajenarle el voto de muchos que antes fueron sus partidarios, y que se percataron finalmente de su ineptitud y de su maldad. Se atribuye a Churchill haber dicho: "La democracia es el peor sistema político que existe, pero no hay ningún otro mejo". Acertaba el viejo león inglés. Muchas equivocaciones se cometen en la democracia, pero esos errores se pueden corregir con la misma democracia. Los yerros de las dictaduras, en cambio, no tienen enmendadura, pues los dictadores a la manera de Castro, Chávez, Maduro, Ortega y otros de similar jaez nunca reconocen haberse equivocado. Cayeron en error los electores norteamericanos cuando eligieron como Presidente a Trump y le dieron plenos poderes. En la elección del martes corrigieron la plana, y sujetaron al amarilloso sujeto; lo pusieron en su lugar. Una cosa me reocupa, a mí, que pocas preocupaciones tengo, no por mis buenas acciones sino porque he seguido la sabia recomendación que en forma de cuarteta dice: "Si quieres llegar a viejo / en forma reglamentaria / debes hacerte pendejo / por lo menos una hora diaria". Con frecuencia veo en la tele Animal Planet. Me refiero al canal que trata de las criaturas de la naturaleza, no a los canales oficialistas. En ese programa aprendí que un animal salvaje acorralado es muy peligroso. Ya el despechado Trump mostró sus garras y colmillos cuando anunció que hará uso de su poder de veto para frenar las iniciativas de los legisladores demócratas en los casos en que le sean adversas. Arrinconado, el vencido autócrata seguramente lanzará coces y mordiscos. Cuidado, México: en el tiempo que le queda Trump será más Trump, (¡Uta!). La esposa de Babalucas se sorprendió al verlo bajo la ducha, pero cubriéndose con un paraguas. Le explicó el tontiloco: "Es que no hay toalla". (¿Surrealista o bobalicón es este cuento? Las dos cosas, quizá. Breton decía que entre el surrealismo y la mentecatez hay sólo un paso). Don Feblicio le comentó a su esposa: "El hombre de la tienda me dijo que este traje me quita 20 años de encima". Con acritud le sugirió ella: "Póntelo de piyama". FIN.

MIRADOR

Por Armando FUENTES AGUIRRE.

Fantasmas de hombres y mujeres, de niñas y de niños, se aparecen por las noches en la casa de la antigua hacienda de Ábrego.

De un tiempo acá hay otro fantasma que no es de niña o niño, de mujer o de hombre, sino de mueble. Es el fantasma de la máquina de coser de doña María del Refugio de la Peña y Dávila, que alguna vez fue la dueña de la casa tras la muerte de su esposo don Antonio.

La máquina -Singer, desde luego- vino a lomo de mula desde la Villa de Santiago. En ella doña Cuca cosía las camisas para su marido y la ropita para sus pequeños hijos.

Todos se fueron ya, menos la máquina. Está donde siempre estuvo, en la sala de costura, según decía con elegancia su dueña. Ahora se le oye funcionar sola, con el compás exacto de música de Bach.

Los demás fantasmas se asustan al oírla. Yo, que todavía no soy fantasma, la escucho sin sobresaltos. Sé que las cosas tienen alma, igual que los animales y los hombres. Con su sonar evoco un tiempo que también es ya fantasma.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

Por AFA.

". Perdió Trump en la elección.".

Lo diré sin disimulo:

al rufián amarillento

le dieron en ese evento

una patada en el...