Al iniciar este artículo quiero pedirles a mis amables lectores que intenten dimensionar cuánto son veinte millones de millones. Un número 20, seguido de 12 ceros. Es decir: 20 000 000 000 000. Un poquito más de eso, es la deuda de México. Eso debemos. Así de exorbitante como suena y como se ve.
Diría un economista con estas palabras: “La deuda pública bruta del sector público de México superó los 20.35 billones de pesos (alcanzando 20 billones 354 mil 850 millones de pesos), lo que equivale aproximadamente al 55.8% del Producto Interno Bruto (PIB).”
El gobierno federal afirma que sigue siendo manejable esa deuda. Aunque los analistas y expertos sostengan que el pago de intereses compite con la inversión pública de salud, educación e infraestructura.
Sheinbaum está dejando compromisos financieros a muy, pero muy muy largo plazo. Significa que tendría que haber varios sexenios, con una óptima y eficiente administración, que no se roben ni un centavo, que cubran intereses y capital de los créditos; sin dejar de cumplir con las becas y pensiones que son derecho constitucional y sin dejar de cubrir todas las necesidades del país. Todo ello se antoja difícil, por no decir imposible.
Para entenderlo en términos llanos; es el típico ejemplo de lo que nos pasa de seguro a muchas y muchos de ustedes, al igual que a mí; que nos “quema” las manos el dinero y gastamos más de lo que ganamos. Aún ni recibimos la quincena y ya la debemos toda. Nuestros ingresos son pocos y nuestros egresos son más. Entonces recurrimos a tarjetas de crédito, préstamos personales, cajas de ahorro, tandas y quinielas, para sobrellevar esos gastos, aunque paguemos un “ch….” (un chorro) de interés.
Así, pero multiplicado a la máxima potencia es lo que ocurre en el país. Para ello les daré algunos datos económicos muy precisos.
El 27 de octubre de 2026, el Senado de la República aprobó la “Ley de Ingresos de la Federación”, para el ejercicio fiscal 2027, que contempla recursos por 10 billones 636 mil 488.1 millones de pesos. La aprobación forma parte del Paquete Económico 2027, cuyo objetivo es obtener los recursos necesarios para financiar el gasto público, los programas sociales y los proyectos de infraestructura.
Esos 10 billones, no están en las arcas públicas. No los tienen en el Banco. No existe. Solo es una proyección de lo que pretende recaudar la federación para sostenerse durante un año. Casi el 60% de este monto, se acumula con lo que pagamos de impuestos. Principalmente son tres: el ISR, el IVA, y un poquito de IEPS.
De Impuesto sobre la Renta, recaudan 3.29 billones. O sea, es lo que nos quitan a las y los trabajadores. Tenemos un sueldo sí, pero de ahí nos reducen un porcentaje para el gobierno. Luego está el Impuesto al Valor Agregado, con 1.77 billones. Esto es, que además de lo que nos quitan del sueldo, cuando vamos y nos lo gastamos en productos y servicios que compramos o adquirimos, ahí otra vez nos atoran con el 16% que va a dar a Hacienda. El tercer rubro es el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, que genera poco menos de 1 billón de ingreso al gobierno. Ese lo pusieron a ciertos artículos supuestamente para disminuir el consumo de artículos dañinos, por ejemplo de cigarros, bebidas alcohólicas, y también a la gasolina y diésel; aunque la verdad es que en eso se nos va nuestro mayor dispendio.
En teoría, debe haber un equilibrio entre lo que entra al cajón y lo que sale. Ahí es donde vienen los peros…
Si el gobierno no recibe esos recursos, no tendría para cubrir lo que pretende en el presupuesto de Egresos. Tendría que evitar la evasión fiscal, la cual es cierto que siempre ha existido, ahora con más ganas; ya que nosotros los contribuyentes quisiéramos pagar menos, o buscar la manera de no regalarme nuestro dinero a este gobierno de cuarta.
Estamos viendo como destruyen instituciones, roban a manos llenas, favorecen a unos cuantos empresarios favoritos con contratos multimillonario; así ni ganas nos dan de pagar impuestos.
2027 es año electoral, -conociéndoles-, ya sabemos del derroche que harán en las campañas de Morena para comprar votos, forzar a los beneficiarios de los programas sociales a favorecerles en las urnas. Mientras que a las personas de bien, que trabajamos y nos esforzamos, nos obligan a pagar impuestos.
Ya es momento, de finanzas sanas en nuestro país. Momento de un gobierno ecuánime y justo. Ya es momento, de evitar la deuda pública. Momento de eliminar a Morena.
Ya es momento…
