En el artículo pasado, “Uni-dos en Morena”, cuando Andrea aún no definía qué haría después de no obtener la candidatura estatal de Morena, planteamos las siguientes preguntas: ¿Se repetirá el escenario de 2021, cuando Cruz Pérez Cuéllar, siendo senador, descalificó la encuesta para elegir al candidato a gobernador e impugnó, y para calmarlo le ofrecieron la Presidencia Municipal de Juárez?

¿O Andrea se mantendrá en el Senado, terminando su periodo como senadora y sumándose al proyecto nacional que empezará a construirse para la designación de la candidatura presidencial de 2030?

Y afirmamos lo siguiente: “A diferencia de Cruz, a ella no la veo descalificando la encuesta ni la designación, porque, como dijo, es una soldada de la presidenta, por lo que lo más seguro es que no impugne ni descalifique, pero no se sabe si respaldará a Cruz”.

Siete días después, ya conocemos la historia: Andrea aceptó la candidatura a la Presidencia Municipal de Juárez, que le ofrecieron urgentemente Ariadna y Citlalli, presidenta nacional y comisionada de Elecciones de Morena, respectivamente. Como dijimos, la no designación de Andrea derivó en una división importante dentro de Morena, tan significativa que la presidenta Sheinbaum les recomendó esa solución durante su conferencia mañanera.

Sin embargo, tal como lo hizo Cruz hace cinco años, después de que le dieron la Presidencia Municipal de Juárez, al impugnar la encuesta para la gubernatura y descalificar a Morena —algo a lo que Andrea no llegó—, ella no ha salido a manifestar su apoyo a Cruz. En sus primeras declaraciones a la prensa, el martes 6 de octubre, si bien no mostró rechazo a su designación, tampoco la avaló.

Con este escenario, Morena ya definió sus cartas para competir por la gubernatura y la alcaldía de Juárez, las dos plazas más importantes para el morenismo en Chihuahua. Por otro lado, el PAN únicamente tiene definido a su candidato al Gobierno del Estado y está a la espera de elegir a su carta para la Presidencia Municipal de Chihuahua. Se trata de las dos plazas más importantes para el panismo chihuahuense, donde actualmente gobierna.

El panismo sabe que tiene perdida la contienda en Juárez, así como el morenismo sabe que perderá Chihuahua capital. La pregunta es por cuánto se perderá una y otra plaza; de ahí la importancia de elegir a sus respectivos candidatos.

En Chihuahua capital, la definición está entre dos cartas fuertes: César Jáuregui, panista de toda la vida, y Santiago de la Peña, el candidato de la gobernadora, pero de origen priista.

Paradójicamente, así como la división en Morena se produjo por la candidatura a la gubernatura del estado, en el PAN la división se está dando en Chihuahua capital por las mismas razones: el intento de imponer a un candidato que viene de otro partido, si es que la gobernadora logra imponer a Santiago de la Peña. Esto no ayudaría al panismo ni a su candidato a la gubernatura, Marco Bonilla.

Por ello, tendría que ser precisamente Bonilla quien decidiera dicha candidatura, pues será él quien cargue con el éxito o el fracaso de esa decisión en su propia elección. Tan importante es para Morena el apoyo de Andrea a su candidato como lo es para el panismo contar con un candidato competitivo y aceptado en la ciudad de Chihuahua, uno de los bastiones panistas más importantes del país. Elegir a un candidato que no sume sería catastrófico para Bonilla.

Sostengo que el PAN se encuentra ante un escenario favorable tras la designación de Cruz Pérez Cuéllar como candidato a gobernador, no solo por los negativos que arrastra en Ciudad Juárez, sino también porque, en lo personal, me parece un candidato menos atractivo que Andrea, quien sumaba más simpatías entre la población apartidista.

Esos factores, sumados al rechazo implícito de Andrea hacia Cruz —aunque no explícito, pues no se ha referido a él abiertamente— y, con ello, al distanciamiento de sus seguidores y de gran parte del morenismo, colocan al panismo ante un escenario inmejorable para buscar la gubernatura.

¿Podrá el panismo ponerse de acuerdo y hacer lo mejor para el proyecto estatal, aprovechando este escenario que le ha puesto Morena? ¿O, como ocurrió con el partido guinda, se impondrán las decisiones cupulares por encima de lo que quieren las bases, sembrando la división en el PAN y emparejando la cancha para el morenismo, que arranca la carrera con fracturas importantes?

Esperemos la respuesta en los próximos días.