La barredora de Gil Loya y los inamovibles de FGE

Olvidaron a Colón y al día pluricultural

En la media en delitos de amenazas

A Julio César C. R., de 28 años, lo detuvieron elementos federales en Chiapas cuando trataba de ingresar a México, porque pesaba sobre él una alerta de la Fiscalía General de Chihuahua por el asesinato de Marcos Gabriel Wisbrun Terrazas, integrante de la familia propietaria de la legendaria marca Chachitos.

El joven es de origen hondureño y es, de acuerdo a lo que ha trascendido de las investigaciones a cargo de la Fiscalía Zona Centro, la última de las personas que vio con vida a la víctima, representante legal y apoderado de la empresa chihuahuense, encontrado muerto a principios de julio de 2024 en su oficina de las calles 37 y José María Mari, de la colonia Santo Niño.

Desde el reporte del crimen, aseguran, fue identificado en videos el sujeto, como parte del círculo íntimo del Wisbrun Terrazas y como presunto responsable del homicidio. Las demás evidencias deberá evaluarlas la justicia a fondo.

El móvil, que permanece bajo reserva por la secrecía de las investigaciones, va más allá del robo, descartado desde el comienzo del caso, y apunta a una relación personal que lamentablemente terminó en tragedia.

Lo que resulta especialmente relevante de la investigación es que, a casi dos años y media de ocurrida, el brazo de la ley alcanzó al presunto responsable, pero hasta que trató de ingresar de nuevo al país por una de las aduanas mexicanas en el extremo sur de México.

El dato habla de coordinación y mejora en todos los sistemas de colaboración institucional para la persecución de los delitos y la procuración de justicia, en algo tan básico como el control de los cruces internacionales.

Es posible que la colaboración con otros países, en este caso Honduras, no sea la mejor, igual algunas naciones del continente enfrentan peores condiciones que la justicia mexicana, pero aquí hay una muestra de que cuando hay coordinación e intercambio de información, son más factibles los resultados positivos en esta materia.

Ahora, hasta donde sabemos, el Ministerio Público tiene una carpeta sólida repleta de evidencia para procesar judicialmente al detenido, porque siempre mantuvo el caso abierto en aras de un combate a la impunidad que muy seguido todo mundo critica, pero a veces sí da resultados.

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La barredora -no la de Tabasco, sino la del nuevo fiscal provisional, Gilberto Loya- siguió activa desde el viernes y hasta ayer en la Fiscalía General del Estado, pasándole por encima, en especial, a quienes eran identificados como parte del equipo del anterior titular, César Jáuregui Moreno.

El viernes, por ejemplo, ya no dejaron entrar a sus oficinas a funcionarios considerados de confianza del exfiscal general, a quienes les cerraron las puertas y vigilaron para que sacaran sus cosas privadas de sus espacios de trabajo. Ni un archivo ni un clip extra les dejaron llevarse.

Luego, siguió la barredora con los escoltas que mantenía asignados Jáuregui Moreno, por instrucciones del anterior fiscal provisional, Francisco “Panchito” Sáenz Soto, ante el riesgo natural que conlleva estar en ese cargo y dejarlo. Los policías fueron llamados a reintegrarse a las filas o a otros grupos de escoltas.

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En medio de esos movimientos ordenados por el nuevo encargado de despacho de la Fiscalía General del Estado, algunos de los fiscales regionales también han sido llamados a evaluación por el ingeniero transformado en jefe policiaco y luego en abogado, quien ayer habló en su primera rueda de prensa de “cambios naturales” esperados.

“Seguramente va a haber muchos cambios. Yo no quisiera personalizar (...) va a haber muchos cambios dentro de la Fiscalía de manera natural, no es un tema en el que digas: oye, Gilberto, están con la guadaña, no, no (...) lamentablemente así es cuando hay un cambio de titular, pues bueno, siempre hay de entrada un cambio de mando, de forma y también de personas Seguramente va a haber muchos cambios”, dijo.

Así anticipó Gilberto Loya las sacudidas que se esperan en la FGE, aunque a la vista de algunos observadores y expertos hay algunos inamovibles que han estado y habrán de estar, pase lo que pase en esa dependencia.

Entre esos inamovibles podría figurar el fiscal de la Zona Centro, Heliodoro Araiza, amigo de la gobernadora Maru Campos y del exfiscal Jáuregui, aunque algunos de sus cercanos aseguran que desde hace meses estaba a la espera de presentar su renuncia para dedicarse por completo al litigio privado.

Otro de los inamovibles que se observan desde el exterior es el fiscal de la Zona Norte, Carlos Manuel Salas, cuya mano policiaca-política-diplomática, ha resultado esencial para regresar la calma en Ciudad Juárez y mantener en funcionamiento el engranaje de instituciones municipales, estatales, federales y militares.

Una más, que de hecho ha sido ratificada como imprescindible, es la exfiscal de Mujeres, Wendy Chávez, llamada a asumir como vicefiscal estatal, tal vez para cubrir las deficiencias que como abogado y operador de la procuración de justicia tenga el recién graduado -en julio de este año- de la carrera de leyes.

Otros fiscales de distrito, como Guillermo Hinojos y Juan Carlos Portillo, de la Zona Sur y la Zona Occidente, respectivamente, andan entre las menciones de próximos enroques o cambios, pero no traen muy malas cuentas en investigaciones y judicializaciones. Al menos no traen demasiadas anomalías.

No obstante, desde la salida de Jáuregui buena parte de la estructura le pegó sus sacudidas a “Panchito” Sáenz y ahora enfrenta las decisiones y la guadaña con la que llegó Loya Chávez, a quien le queda un año para hacer y deshacer, para hacer chilar y huerto…para hacer lo que guste y mande. Un año o poquito menos…O aún menos, porque una vez que haya gobernador electo, en junio, ni modo que siga en el mismo ritmo…¡Y luego vendrá el revire!

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No faltó quien, por inercia o despiste, asumiera que el 12 de octubre significaba un descanso obligatorio; sin embargo, esta fecha dejó de ser un día inhábil en México desde 1993.

Tras décadas de conmemorar el tradicional "Día de la Raza", el marco institucional dio un viraje definitivo en 2020 al rebautizar la efeméride como el Día de la Nación Pluricultural, denominación que en el 2025 se amplió a Nación Pluricultural y Multiétnica.

Con la Nueva Escuela Mexicana la figura de Cristóbal Colón y sus tres carabelas fue desplazada del pedestal pedagógico y ahora los contenidos actuales de la Secretaría de Educación Pública enfocan la lección en la denominada resistencia histórica de los 68 pueblos originarios y las comunidades afromexicanas.

Es la nueva narrativa histórica promovida por la Cuarta Transformación, la cual utiliza la revisión del pasado, la descolonización cultural y la dignidad indígena al centro del discurso estatal, como pilar ideológico.

Pero, no hubo en los hechos reivindicación morenista, que son los que traen el discurso, a los rarámuris, pimas, tepehuanes, guarijíos y recientemente, por decreto del Congreso local, o a los N’dee (apaches).

Se les olvidó o no les ha bajado la retórica.

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El estudio más reciente de TResearch International muestra que el delito de amenazas en México presenta una severa concentración geográfica, donde tres entidades (Ciudad de México, Guanajuato y Jalisco) acaparan el 33% del total de las denuncias del país.

En el indicador por tasa poblacional, estados como Campeche o Baja California Sur encabezan la lista con los índices más altos.

Al medir la incidencia por cada millón de habitantes, Chihuahua se mantiene muy lejos de las tasas críticas del país.

En este panorama, el estado se ubica en una posición sumamente distante de los focos rojos nacionales, lo que evidencia que la estrategia local de contención y procuración de justicia está marcando un contraste respecto a la tendencia nacional.

A nivel nacional, las denuncias por amenazas registraron un incremento del nueve por ciento en la comparativa mensual interanual, acumulando cerca de 100 mil carpetas de investigación en los primeros ocho meses del año.

Hay avances en la entidad, sin embargo, la cifra negra del delito es muy alta, cerca del 95 por ciento de los sucesos permanecen ocultos, lo cual ya de suyo es preocupante.