Cuando menciono o escribo algo sobre el Seguro Social, mis comentarios siempre son y serán muy positivos. Por lo regular la gente opina con descalificativos o con adjetivos negativos hacia esta institución. Mi madre, fue empleada y luego jubilada del IMSS hasta el momento de su fallecimiento. Así que nos enseñó a respetar ese espacio que ella tanto amó y al que le entregó muchísimos años, siempre con dedicación y vocación de servicio en su modesto encargo como asistente médica.
Con cariño y admiración hacia mi Mami, dedico este artículo a las y los empleados del Instituto Mexicano del Seguro Social; quienes tuvieron que salir de las clínicas y hospitales para manifestarse, para marchar por las calles, e intentar hacer valer su voz. Ataviados con sus impecables uniformes blancos o quirúrgicos, le están urgiendo al gobierno que los voltee a ver, que acceda a sus peticiones; a sus líderes sindicales les exigen que realmente les represente y, a la sociedad en general, nos piden empatía.
Durante la pandemia se les vio como héroes y heroínas; se les aplaudía; no solo en México, sino en el mundo entero. ¿Y ahora?
Al ser un organismo que depende del presupuesto federal, se encuentra -como todo en este gobierno de cuarta- sin insumos, sin inversión, sin recursos, sin rehabilitación de su infraestructura, sin rumbo, sin liderazgo. Mienten cuando han dicho que nuestro sistema de salud ya está como el de Dinamarca (lo malo es que sí hay quien les cree).
La Presidenta Sheinbaum, se repite a sí misma una y otra vez sus propias mentiras, para luego recetarnos esa narrativa de que todo está bien. Intenta minimizar cualquier expresión que sea, que le señala los yerros e ineficiencias de su gobierno. Cree que con salir a decir en la mañanera: “nadie está obligado a lo imposible”, ya con eso ha resuelto algo.
La bomba le explotó en sus manos. Estas marchas son genuinas. No están involucrados los partidos de oposición al oficialismo. No les está patrocinando ningún empresario antagónico al régimen. No es culpa de Calderón ni de Lord Peña.
Cuando vas al hospital o tu unidad médica ante una emergencia, accidente, malestar, enfermedad crónica o hasta por un simple resfrío; lo que necesitas para empezar es atención, buen trato; esperas profesionalismo del personal; además de un diagnóstico certero y un tratamiento adecuado. Sin embargo, cuando hay tanta carencia en este organismo público, es imposible que las y los médicos, personal de enfermería y administrativos, otorguen todo lo anterior. No está en sus manos. No es cuestión de buena voluntad. No tiene que ver con amabilidad.
Es verdad lo que se ha venido diciendo desde hace años: “no hay médicos ni medicinas”. Suena a slogan. Es una realidad. Ahora se hace más evidente.
Ante una situación similar, en cualquier otro momento, a estas alturas ya hubiese renunciado el titular. En este caso Zoé Robledo Aburto, ya no debería ser el Director General. Por otra parte, entre las exigencias de las y los empleados se incluye la renuncia del líder sindical, Rafael Olivos.
Claudia cree que todo se reduce a un porcentaje de incremento salarial. No es así. Tiene mal los datos. No los ve o se hace pend…
Al respecto hay que hacer precisiones; piden como mínimo un 10% directo a su tabulador. Quisieron engañarles, primero diciéndoles que se sometería a una consulta y luego diciéndoles que aumentarían un 6.8% y que eso está por encima de la inflación. Todo mal. Muy mal. Porque ese 6.8 es la suma de un 2.9 de aumento en sueldo tabular, más un 3.9 en prestaciones libres de impuestos. No hay razón para sumarlos. Matemáticas elementales. Son conceptos separados y distintos.
En la dichosa consulta, tenían derecho a votar más de cuatrocientas setenta mil personas (casi medio millón). La inmensa mayoría (por no decir que todos), votaron por el “NO”. Ya que solo había dos opciones: Si o No. Eran hojas media carta, mal cortadas, copias simples, sin ninguna garantía que evitara falsedad. Aún así, transcurrió la consulta y se reconoció el resultado tan evidente del “No”.
Eso significa que no se aceptó ese 2.9 %, sin embargo, la supuesta negociación la seguirá haciendo el mismo líder; ese al que no quieren; ese que está coludido con el propio gobierno; ese que estuvo exigiendo que todas y todos los agremiados se afiliaran a Morena de forma obligatoria; ese que protege solo a sus allegados. Siguen entonces en estado de indefensión los manifestantes.
Por otro lado, más allá del porcentaje de incremento al tabulador, los empleados del seguro social exigen más contrataciones, tanto de personal médico como administrativo; mejores condiciones de jubilación y sobre todo, la renovación de su dirigencia sindical, lo que amplía la complejidad de la negociación
En resumen, lo que exigen incluye:
• Aumento directo de 10% al tabulador, frente al 2.9% directo de la propuesta.
• Más personal y abasto: contratación de más personal,
• Mejores condiciones de jubilación,
• Medicamentos e insumos clínicos suficientes para realizar su trabajo,
• Cambios en el sindicato: un Congreso Nacional Extraordinario y relevo en la dirigencia.
Entre otros aspectos variados.
Ya es momento, de resolver los sistemas de salud de las y los mexicanos. Momento de que nuestros héroes y heroínas cuenten con los insumos necesarios. Ya es momento de evitar el colapso de esta noble Institución. Momento de ponerle fin a este gobierno destructor.
Ya es momento…
