“Tú también, Brutus”

Julio César

¿Qué se puede decir sobre la amistad? Aristóteles dijo “La amistad es un alma que habita en dos cuerpos”. Cicerón: “Hablar con un amigo es como hablar con uno mismo”. Amaury Perez “un amigo es un amigo hasta tanto se demuestre lo contrario”. Durante la juventud es frecuente decir “mi mejor amigo” aunque lo he escuchado más entre las féminas. En esos tiempos tiene uno muchas amistades que se van perdiendo en el oscuro pozo de la indiferencia, los intereses encontrados, las envidias, la presunción y el olvido. En mi caso, la política me ha dado muy buenos amigos y la política se ha encargado de quitármelos. Hoy, sinceramente, los cuento con los dedos y creo que me sobran apéndices articulados de las extremidades de una mano.

La política se cuece aparte. Echa todo a perder. En su esencia tiene uno no sé qué que patéticamente atrae a los humanos. Un algo que a los políticos hace perder de inmediato el piso, sentirse superiores, ver por debajo del hombro a vecinos, compañeros, amores, parejas, colegas y amigos inseparables.

La sabiduría de tu abuelo y tu padre, te dicen: no confíes en nadie. Detrás de todo amigo se oculta un traidor. No des copia de las llaves de tu casa –ni la clave de la alarma, ni de las cámaras de seguridad, ni los números de las cerraduras inteligentes-. Porque ese ingrato –cuando menos lo esperes- irá tras tu novia, esposa, casa, bienes, puesto, dinero, negocio y si eres feliz, la envidia lo envenenará y buscará la manera en que dejes de serlo. Si entre tú y ese aprecio se encuentra un beneficio, créelo, nunca te va a preferir, aunque tengan medio siglo diciéndose amigos. ¿Duele la traición de quien menos lo esperas? Sí, y mucho.

En la política mexicana está llena de ejemplos. En el último año de la gubernatura de Francisco Barrio tres figuras destacaban para ser el elegido por el PAN para conservar tan importante baluarte: el empresario Enrique Terrazas, el alcalde de Ciudad Juárez Ramón Galindo y el secretario general de gobierno Eduardo Romero. (Aclaro, no pertenezco ni he pertenecido a ningún partido político, pero tengo conocidos de todos los colores). Le dije a mi colega azul que desde mi humilde opinión la mejor opción era Romero. En las primeras rondas de votación descartaron a Terrazas. Los dos sobrevivientes, Romero y Galindo, disputarían el abanderamiento blanquiazul. Insistí con mi camarada, “vayan por Romero” pero me respondió “no, tiene antecedentes tricolores” “¿prefieren perder las elecciones con Ramón Galindo que darle el visto bueno a Romero por sus roces con el PRI”. “Sí, si se hunde el barco con Galindo, ni modo”. Y así fue, Patricio Martínez ganó holgadamente la elección. En el pecado va la penitencia.

Roberto Madrazo traicionó a Alfredo del Mazo en su lucha interna por la candidatura a la presidencia, fue una felonía no sólo a un compañero y amigo, sino al partido mismo. El karma hizo su trabajo y después surgió el TUCOM (todos unidos contra Madrazo) para el proceso electoral del 2006. Finalmente, ni Roberto ni sus antiguos correligionarios alcanzaron la presidencia. En el pecado va la penitencia.

No me consta que hayan traicionado a César Jáuregui, pero hay indicios de que sí. ¿Su pecado? O bien haber aspirado a la presidencia municipal sin el vo.bo. de alguien de arriba o salvar el pellejo caiga quien caiga. Pero cuidado esa persona que le dio la puñalada trapera, la clase política rarísima vez cumple su palabra. Las próximas víctimas serán la presidencia municipal, la gubernatura, las diputaciones, las senadurías y claro, usted. En el pecado va la penitencia.

Criticamos a Andrés Manuel López Obrador por proteger a su gente, empezando por sus hijos y por sus hermanos Adán Augusto y Rubén Rocha. Denota una actitud positiva: no traiciona ni permite que les hagan daño a sus amigos. La amistad por encima de la legalidad y la justicia. Hay que reconocérselo.

Mi álter ego felicita a los trabajadores del IMSS. El gobierno federal está en una encrucijada: si destituye al líder sindical del Seguro abrirá la puerta para que caigan más títeres. Si les otorga el incremento salarial otros saltarán por el propio. Si no lo remueve terminará por hundir al Instituto, si no aumenta los salarios el sistema de salud se desmorona.