“Las reglas para la convivencia política deben ser fruto del consenso”

José Woldenberg, 13.12.2022

Ciudad de México .-Parece que a la presidenta Sheinbaum le molestó la defenestración de Guadalupe Taddei, la consejera presidenta del INE, que siempre favoreció al gobierno y a Morena. Ayer declaró en la mañanera que ha pedido a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que "todo tiene que auditarse, tiene que transparentarse, todos esos contratos", pero añadió que la investigación no debe limitarse a los tiempos de Taddei, sino indagar en el pasado, "y tiene que informarse desde cuando hay estos contratos con estos contratistas". La presidenta está apuntando a los años de Lorenzo Córdova, aunque el gobierno de López Obrador, que lo aborrecía, lo auditó una y otra vez sin encontrar nada.

La mandataria parece cada vez más decidida a politizar las instituciones del Estado. Ayer, su conferencia de prensa tenía el título "La derecha es odio; el humanismo, amor al pueblo". En ella ordenó públicamente a la ASF, una institución que no depende del ejecutivo sino del legislativo, investigar a un exconsejero presidente del INE porque lo considera un enemigo, sin darse cuenta de que los contratos de Taddei con las empresas de José Alftedo Hernández Casillas no son ilegales en sí, sino por el conflicto de interés que generó su relación personal con él. La acusación contra el exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui, por "traición a la patria" revela una perversidad malsana, muy distante del humanismo que presume. Si Jáuregui cometió alguna falta, esta debería ser un ejercicio indebido de funciones,

Hemos prestado demasiada atención a los contratos con las empresas de Hernández Casillas. Entiendo que Taddei se echó la soga al cuello al tratar de dominar completamente el INE, sin compartir las decisiones con los otros consejeros; pero el tema de fondo no son las compras, sino la eficacia de la institución como organizador de elecciones y su imparcialidad como árbitro electoral.

El INE era mucho más abierto en el pasado, en parte porque el consejo general votaba sobre las decisiones principales. Después de la reforma electoral de 1996, que igualó las reglas de gasto y acceso a medios para los partidos, vivimos en México, por primera vez en la historia, un período de alternancia de partidos en el poder, y la alternancia es la prueba de fuego de una democracia. Casi dos terceras partes de las elecciones --municipales, estatales y federales-resultaban en triunfos de la oposición. En cambio, ahora hemos regresado al partido hegemónico y la alternancia se ha convertido en excepción.

El INE de Córdova, y sus colegas consejeros, no tuvo problema en declarar ganador de la elección de 2018 a López Obrador y a Morena. En las intermedias de 2021 volvió a reconocer los triunfos de Morena. No fue el caso con el INE de Taddei, que permitió la sobrerrepresentación en el Congreso de 2024 y ha hecho caso omiso de las campañas adelantadas de este 2026.

El 2 de junio de 2024, al ser electa presidenta, Sheinbaum dijo que concebía "un México plural, diverso y democrático. Sabemos que el disenso forma parte de la democracia, y aunque la mayoría del pueblo respaldó nuestro proyecto, nuestro deber es y será siempre velar por cada una y cada uno de los mexicanos sin distingos". Como presidenta, sin embargo, su comportamiento ha sido radicalmente distinto. No solo se ha negado a discutir las reformas u otros temas con la oposición, una práctica habitual en los países democráticos, con el argumento de que ella solo negocia con el pueblo, sino que cada vez utiliza más las instituciones públicas como instrumentos del nuevo partido hegemónico.

Cruz

La nueva presidenta provisional del INE, Blanca Cruz, tiene la virtud de que no ha sido cercana a ningún partido; es una funcionaria electoral de carrera. Sin embargo, ha votado con Taddei a favor de Morena en casos como el de las boletas planchadas. Habrá que juzgarla en el futuro por sus actos.