El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sigue invadiendo directa e indirectamente Estados-nación de Latinoamérica y el Caribe, de África, Asia, Australia, y hasta de Europa. En dónde, según su patológica ansiedad, preocupación y ocupación, debe “imperar” la “democracia” para que logren la “justicia social y se limite al máximo o desaparezca definitivamente la pobreza y miseria de sus pueblos”.
No obstante, que en los propios USA por segunda vez, ¿hasta el próximo noviembre? sigue dominando y “desgraciando”, Donald Trump, la práctica de los valores de la familia y de los hijos; incrementando la pobreza infantil y de los ancianos: Va, de mal a peor.
Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que normalmente estudia los países pobres, realizó una investigación que habla de los países ricos y de la manera como éstos tratan a los niños. Sylvia Ann Hewlett experta y reconocida economista estadounidense, descubrió que al final del siglo XX y primeros años del siglo XXI, dos modelos distintos se prefieren básicamente: el modelo angloamericano y el europeo/japonés, que son radicalmente diferentes.
El modelo angloamericano ha sido, fundamentalmente una guerra contra los niños y las familias. En tanto que el europeo/japonés ha sostenido a las familias y a los hijos, comprobándose cotidianamente. Dejándolo bien claro las estadísticas, al igual que la experiencia. En Europa y en Japón, los valores familiares se han mantenido. Las familias reciben apoyos, los niños no pasan hambre y los padres pasan tiempo con sus hijos.
Se produce un vínculo desde la primera infancia porque ambos progenitores tienen tiempo para estar con sus hijos [ojalá, aquí en México, realmente se establezcan las 40 horas laborales por semana]. Existen estancias infantiles y todo un sistema de ayuda.
Por la parte de Estados Unidos e Inglaterra, están básicamente en guerra con los hijos y las familias que han destruido a propósito. Atacar y destruir los valores familiares y los niños ha sido una política social consciente. Por eso hay unos índices extremadamente elevados de pobreza y de desnutrición infantil, de abusos… dado el escaso contacto entre padres e hijos dentro del sistema angloamericano.
Abunda en sus datos la citada economista, afirmando que el cómputo del tiempo de contacto entre padres e hijos ha descendido en un 40 por 100 en la última generación, en gran parte a causa de que ambos progenitores tienen que trabajar unas 50 o 60 horas semanales para vivir y mantener a sus hijos.
Continúa: Así, nos encontramos ante niños cuyos padres trabajan, sin que nadie supervise lo que ven en los diversos dispositivos electrónicos [celulares, tabletas, computadoras, televisión, IA]. Lo que resulta —según Noam Chomsky— increíble en los Estados Unidos, y este es un aspecto intrigante de nuestra cultura intelectual, y es que las personas que dirigen esta guerra son capaces de afirmar que defienden los valores familiares y nadie cae en ridículo.
Sostienen Hewlett y Chomsky: Esta situación exige un clima intelectual realmente disciplinado. El hecho de que nadie discuta públicamente este tema —esto es investigación seria y no la basura que se suele denominar investigación— es también revelador.
Sobre la pobreza en el país más rico del mundo y a la vez, el más endeudado, la fuente consultada, sostiene lo siguiente: Las cifras de pobreza infantil en los EE.UU., son desbordantes, así como las referidas a la pobreza en su conjunto. Los EE.UU. poseen la distribución de la riqueza más desigual de todos los países industrializados, y han aumentado a lo largo de estos últimos años. La cifra que indica la pobreza infantil es simplemente asombrosa.
En la ciudad de Nueva York, es de un 40 por 100 por debajo del nivel de pobreza. El porcentaje de desigualdad de Nueva York es tan elevado como el de Guatemala, país que ostentaba el récord más nefasto entre todos los países de los que se tenían datos. La gente de Nueva York sabe lo que esto significa, la pobreza infantil es enorme. El porcentaje de desnutrición es increíblemente elevado y empeora, y lo mismo ocurre con la mortalidad infantil. Se trata de un caso único en el mundo industrial. Esto es la política social.
Tomemos, por ejemplo, los permisos por maternidad. La mayoría de los países ‘civilizados’ los fomentan. Quieren que los padres estén con sus hijos cuando son pequeños. Ya que durante esos primeros meses de vida es cuando se establecen los vínculos y se produce el desarrollo de los niños, incluso un desarrollo neuronal. Es un proceso bastante conocido, de manera que en todo país ‘civilizado’ se intenta fomentarlo.
Los Estados Unidos ni siquiera iguala a los trabajadores de las plantaciones de Uganda en este sentido. Esto forma parte de la guerra contra los niños y las familias y, en general, contra los pobres, que se lleva a cabo bajo el nombre de “valores familiares”. La idea fundamental es que sólo los ricos deben recibir ayuda estatal.
Éstos deben recibir subvenciones mediante pagos importantes, como Newt Gingrich y sus votantes. Pero los pobres, es decir, la mayoría de la población, deben ser destruidos. Por cierto, no son sólo los niños las víctimas de la pobreza, inhumanamente los ancianos también.
Recientemente el Wall Street Journal publicó un largo artículo acerca de cómo el hambre está, según sus palabras, “azotando” a los ancianos; y alcanza probablemente a un 15 o a un 16 por 100 de la población mayor de 60 años. Fenómeno injusto, antidemocrático, raro en otras sociedades industriales y, de hecho, desconocido entre los pueblos pobres en general, y originarios.
Los personajes de nuestra fuente, establecen que la sociedad civil en los E.U., ha sido básicamente destruida, la estructura familiar ha sido arrasada. Existe un poderoso estado niñera, pero no es más que un estado de bienestar para los ricos.
Coinciden: Se trata de un sistema insólito basado en la existencia de una clase financiera con un elevado sentido de clase y poco bloqueada por una oposición organizada y unida.
En ese contexto, a Donald Trump, como a otros gobernantes menores (gobernadores (as), presidentes municipales, en el caso de los EUM), exactamente se les puede aplicar el dicho popular: CANDIL DE LA CALLE, OSCURIDAD DE SU CASA.
(Fuente: Noam Chomsky, LUCHA DE CLASES, Conversaciones con David Barsamian, Crítica, Barcelona, España).
