Es interesante como para la oposición en México, la realidad es algo efímero e irrelevante, sin valor alguno ya no se diga para el mensaje político que envían a las y los ciudadanos, incluso la narrativa que entre ellos mismos se plantean se trata de una amalgama de mentiras y falsas realidades que intentan auto convencerse de sus propias mentiras.

¿A qué vamos con todo esto?, pues de manera muy sencilla a menos de un año de las elecciones del próximo año, resulta curioso ver como los principales partidos de la oposición y que en Chihuahua son gobierno aún, han cambiado sus versiones respecto a la supuesta coalición o alianza que realizarán para el ejercicio democrático del próximo año, se trata de una decisión difícil para ellos en el peor momento de la oposición en México, que pareciera que están a punto de desaparecer.

Los motivos por los que la oposición no obtienen resultados positivos son muchos, sin embargo les llegó una nueva elección y deben decidir el rumbo por el cual seguir avanzando, si es que se le puede llamar “avance” a lo que ellos han hecho en los últimos años como oposición, y sobre todo la imagen que tienen con los ciudadanos, porque pareciera también que no tienen la capacidad de verse frente al espejo de la autocrítica, tal vez deberían hacerlo.

Se trata pues de que la inseparable pareja del PRIAN, volvieran, de nueva cuenta a ir en una coalición electoral, el tema no es sencillo, el panorama electoral y político es diferente en cada estado y las encuestas muestran derrotas en casi todas las entidades, para ellos no se trata ya de ganar elecciones, sino de sobrevivir electoralmente y no desaparecer, porque desde 2018 se encuentran en el basurero de la historia.

Para Chihuahua, el proyecto político de la oposición que actualmente gobierna, es no más que la supervivencia política, porque en contraste a las declaraciones públicas que hacen los diferentes actores del PAN y PRI, la realidad es aplastante a la hora de echar números y es que las cosas no les cuadran, los votos no dan, entonces tienen que intentar sumar, y es “sumar”, porque las distintas alianzas que pudieran concretar, más que sumar, restan.

La semana pasada se dieron a conocer algunas encuestas llamativas, donde una de ellas arrojaba información sobre los partidos con mayor apoyo, pero también con mayor rechazo por parte del electorado, y no fue sorpresa ver que tanto en lo nacional como en lo local, el PRI es el partido político más repudiado por los mexicanos, entonces para el PAN no es poca cosa la valoración sobre esta nueva coalición, donde además se valora sumar a otros partidos como “Movimiento Ciudadano”, dicen ellos, para hacerle frente a morena y no “dejarlos entrar”.

Es aquí cuando es necesario detenernos a reflexionar sobre las expresiones de la oposición, porque en primera instancia aseguran que “morena no entra a Chihuahua”, “que tienen el respaldo de los chihuahuenses” y por otro lado se dan de manotazos en la mesa del acuerdo para intentar formar una coalición con todos los partidos e intentar no desparecer en la elección del próximo año, como bien dicen, el miedo no anda en burro, y si para no extinguirse políticamente necesitan hacer coalición con el mismo diablo, lo harán.

La verdad es que esa coalición del PRIAN nunca desapareció, siempre han sido lo mismo, desde aquellos acuerdos denominados concertacesiones en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari con el PAN, para evitar que la izquierda llegara a los espacios de poder, desde que Andrés Manuel López Obrador bautizó ese matrimonio político, el PRIAN siempre ha sido el PRIAN, aunque lo negaron durante muchos años, la realidad los exhibió tal cual son y para qué intereses existen, intereses ajenos a la mayoría de los mexicanos.

A Morena no le preocupa si los partidos de derecha se unen, porque a Chihuahua ya no los podrán engañar, y como siempre se dijo, solamente existen dos proyectos y las y los chihuahuenses ya los conocen.