Carla y Olson no ven con buenos ojos a Joceline
Inaugura hoy TSJE las no salas de Parral Simulación de revocación para golpeteoEl anunciado encuentro del PRI y el PAN, a través de sus dirigentes estatales, Alejandro Domínguez y Daniela Álvarez, fue concretado la mañana de ayer en La Casona, con el fin de comenzar a dibujar la alianza electoral para 2027 más allá de la candidatura a la gubernatura, que ya parece decidida a favor del alcalde Marco Bonilla.
La reunión fue nada más para la foto, según algunos críticos, porque los líderes de ambos partidos juegan al Xbox con el control desconectado, dado que el gran acuerdo es confeccionado en las élites nacionales por esa marcada tendencia a la centralización reflejada en las reglas que han impuesto los dirigentes nacionales, Jorge Romero del albiazul y Alejandro “Alito” Moreno en el tricolor. Esa primera lectura de que Daniela y Alejandro únicamente montaron el primer acto de la obra teatral de la coalición PRI-PAN es lo mínimo que, especialmente del lado azul, interpretaron los militantes, todavía no convencidos de volver a juntar las siglas. ¿Dónde quedó el relanzamiento del PAN anunciado por Romero Herrera en octubre del año pasado? ¿Dónde quedó el discurso panista de regresar a sus principios fundacionales? ¿Dónde quedó el punto final a la dependencia de otros partidos políticos? Esas son algunas dudas de los albiazules. Sin embargo, en el terreno de la política práctica y real, las dirigencias partidistas debieron ver y escuchar la realidad de cada estado. Y en algunos casos, en la misión de retener gobiernos todavía no perdidos (Chihuahua, Querétaro y Aguascalientes), el PAN se ve obligado a pactar con el Revolucionario Institucional y con quien se deje para estar en condiciones de competir frente a Morena. Así, tal vez a ello se debe que, tras el primer acercamiento local entre las dirigencias del prianismo, fuera de discursos de que el diálogo estará enfocado en buscar soluciones para el estado, la única coincidencia hasta el momento es que Bonilla Mendoza es el aspirante más posicionado para hacerle frente al que sea electo por Morena, Andrea Chávez Treviño o a Cruz Pérez Cuéllar. Pero esa concesión del PRI hacia el PAN tendrá su precio en alcaldías y diputaciones, en las que seguro habrá más de tres panistas que peguen de gritos a la hora de concretarse los detalles de la eventual coalición que siempre sí habrá.***
No es propiamente envidia (o quién sabe), pero la designación de la panista Joceline Vega como presidenta del Congreso del Estado, ahora que esa posición le tocaba al PAN, ha sumado tensión a la situación de la bancada encabezada por Alfredo Chávez.
El grupo parlamentario se llenó primero de aspirantes para la candidatura de Acción Nacional a la alcaldía de la capital. Levantaron la mano el propio Chávez Madrid y los diputados Carlos Olson y Jorge Soto, sin miedo al éxito, pero también sin alcanzar los niveles de popularidad de un César Jáuregui o un Santiago de la Peña, exfiscal y secretario de Gobierno, respectivamente. Luego, la bancada se segmentó en grupitos. Ninguno siguió ni respaldó las aspiraciones del líder del rebaño; otros mantuvieron su aspiración y se juntaron con quienes piden un perfil de extracción panista como candidato; otros más se alinearon más a fuerzas que con ganas a la directriz bajada por Chávez, en calidad, casi, de coordinador de la campaña de De la Peña. En esas vino la decisión, hace un par de semanas, de conformar la Mesa Directiva del Congreso para este último año de ejercicio, en la que el albiazul llevaba mano luego de las presidencias anuales de Morena y el PRI. La elegida fue Vega Vargas, del grupo que obedeció el proyecto del oficialismo panista, pero hubo acuerdo en todas las bancadas sobre su perfil, menos en la de Acción Nacional. Por eso algunos de sus compañeros, como la diputada Carla Rivas (apostada con Jáuregui) y Olson, por ejemplo, no la ven con buenos ojos desde que comenzó a dirigir las sesiones del pleno la semana pasada. Tendrán que acostumbrarse porque la presidencia es de un año, pero la fisura ahí está y apunta más a crecer que a cerrarse.***
Mucho valor y temple deben tener los magistrados del Tribunal Superior de Justicia del Estado, encabezados -es un decir- por Marcela Herrera Sandoval.
Hoy, el grueso de la élite y la tropa judicial acudirá a inaugurar las no salas de Parral, es decir, las instalaciones judiciales en ese municipio del que hace apenas un mes retiraron a los representantes de la segunda instancia, Yamil Athié y Elizabeth Macías Márquez. El anuncio oficial que el Poder Judicial emitió ayer señala que se trata de la inauguración del Centro de Convivencia Familiar Supervisada, así como de los espacios de la justicia civil y familiar, “como parte de las acciones para fortalecer una justicia cercana, accesible y con espacios dignos para la ciudadanía”. Sin embargo, sigue vigente el reclamo del gremio jurídico y de varios sectores de la sociedad, llevado a los tribunales federales, contra el mismo Poder Judicial por haber suprimido las salas regionales civil y penal que operaban en la región. Así que quién sabe cómo vean la decisión de la justicia estatal de ir a presumir oficinas burocráticas remodeladas sin magistrados de planta como antes estaban. Una burla más en su cara a los parralenses.***
El marco legal en Chihuahua no deja margen para el engaño, la invocada revocación de mandato contra el alcalde con licencia de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, es, en términos jurídicos, inaplicable.
Con el proceso electoral federal arrancando en septiembre y el proceso electoral local de Chihuahua iniciando formalmente en octubre, los plazos marcados por la ley estatal imposibilitan cualquier consulta. Al exigir la recolección de más de 63 mil firmas a lo largo de noventa días —proceso que concluye a finales de noviembre— y sumar los tiempos procesales de validación y emisión de convocatoria, la fecha para acudir a las urnas cae en el periodo donde la legislación prohíbe la realización de jornadas de participación ciudadana coincidentes con comicios. Lejos de responder a una legítima inquietud ciudadana por evaluar el desempeño municipal, el recurso busca convertirse en una caja de resonancia para el desgaste mediático. La coyuntura resulta demasiado oportuna para ser coincidencia, el instrumento se empuja justo cuando en los escritorios del comité nacional de Morena se define la designación del "Defensor de la 4T" en Chihuahua, la posición clave para la candidatura a la gubernatura. El cálculo de los grupos internos en pugna dentro del oficialismo es evidente, utilizar la estructura de un organismo electoral para puro golpeteo.***
Luego de presentar su quinto informe de gobierno, el Alcalde Marco Bonilla emprendió una gira de entrevistas por medios del centro de la República.
Bonilla aprovechó los reflectores nacionales para hablar de las obras, inversiones, seguridad, servicios públicos y programas que han marcado su paso por la Presidencia Municipal, pero también para abordar de frente sus aspiraciones rumbo al 2027 y el escenario político que enfrenta Chihuahua y el país. El alcalde está dejando de hablar únicamente como presidente municipal para comenzar a proyectarse como un actor con presencia más allá de la capital. No es menor que esta exposición ocurra precisamente después de su quinto informe. Con cuatro años y medio de resultados a cuestas y con la mira puesta en lo que viene, Bonilla está aprovechando cada espacio para poner sobre la mesa una narrativa basada en experiencia de gobierno, resultados y cercanía con la ciudadanía. El quinto informe cerró un ciclo. La gira nacional parece haber abierto el siguiente. No es una casualidad que comience a aparecer en los principales espacios mediáticos del país.


