Cuando platicamos de política, lo primero es saber qué tanto conocen de la historia de México. Para algunos es posible estudiar “Filosofía Mexicana Precolombina”. Utilizan las cosmovisiones para justificarlas. Alegan que la cultura prehispánica es tan rica o hasta más que la europea, eso está por verse.

Es el resultado del fervor patrio. A finales del siglo 15, en Europa estaban despegando con fuerza descomunal el arte y las ciencias. El renacimiento no tiene grado de comparación con las obras de un continente que todavía los europeos ni siquiera sabían de su existencia. Vamos, no existe paralelo con la Celestina, de Fernando de Rojas, Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique o simplemente la Gramática Castellana de Antonio de Nebrija con alguna obra del nuevo continente en esa época. En ciencia, en lo que hoy es México, no nació un Ptolomeo, un Pierre d'Ailly, un Celso y no digamos un Leonardo Da Vinci. Nuestros ancestros no habían inventado la imprenta. Ni arcabuces, ni mosquetes, ni carabelas. En filosofía destacaban Erasmo de Rotterdam, Nicolás de Cusa y Nicolás Maquiavelo. Conclusión, en filosofía, literatura, arte, medicina, tecnología los europeos nos llevaban siglos de ventaja. Es verdad que los Toltecas (entre los siglos V y XII) ya habían inventado el horno de microondas, pero no lo patentaron –porque fue en domingo y no había oficinas abiertas- y les fue imposible demostrar su utilidad sin tomacorriente para conectarlo.

Y es que entre los desaciertos de la “filosofía humanística mexicana de la 4ª Transformación” es cambiar los nombres de esto y aquello y con ello modificar su esencia histórica, imitando a Donald Trump. Ahora ya no se llama el Mar de Cortés ni el Paso de Cortés. Reubicaron el monumento de Cristóbal Colón y agradezcamos que la presidente es científica y no historiadora y se no se ha dado cuenta de la existencia del Palacio de Cortés, en Cuernavaca, Morelos; ni del Monumento Paso de Cortés –me refiero al mirador- ni del Monumento del Encuentro de Moctezuma y Hernán Cortés, en la Alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México. En caso contrario ya les hubiera cambiado el nombre. Cuando se percate le sugerimos los siguientes nombres: el Palacio de Cortés por el Palacio de los Pueblos Originarios, el Monumento Paso de Cortés al Monumento de los Pueblos Originarios y al del encuentro con Moctezuma, Monumento de Moctezuma con el opresor de los pueblos originarios. Y asunto terminado.

Ahora en el grito debería rendir homenaje al auténtico padre de la Patria. Y no, no es Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor​​ sino Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu. El año pasado ya dio el primer paso al mencionar el nombre de soltera de la Corregidora Josefa Ortiz de Domínguez por el de María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón. Ahora vivas a María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador. Agregue a María Gertrudis Teodora Bocanegra Lazo Mendoza​ y a María Manuela Molina.

No olvide enaltecer a mujeres cuyo nombre nunca han sido mencionado en los homenajes a Miguel Hidalgo, es decir, a sus sufridas, valientes, fieles y abnegadas parejas sentimentales con quienes cumplió los mandatos de la naturaleza y procreó hijos: a Manuela Pichardo o Manuela Ramos y a sus hijos Agustina y Lino. A Josefa Quintana con ella dios le mandó a sus hijas Micaela y María Josefa. Estas fueron sus catedrales, falta mencionar las capillas como lo fueron María Manuela de Herrera y Bibiana Lucero.

Que bien que la presidente no tiene que dar vivas internacionales. De George Sand diría “Viva Amantine Aurore Lucile Dupin de Dudevant”. Igual surte para Marie Curie “Viva Maria Salomea Skłodowska”. A George Elliot la hubiese nombrado Mary Ann Evans. A Rafael Luna la hubiese mencionado como Matilde Cherner (crítica política española del siglo 19).

En fin, las arengas principales se las llevaron las señoras Soberanía e Independencia Nacional y un muera a las visas y vivas a la mastercard y American express. En fin, ¡Viva México! A pesar de sus gobiernos.

Mi álter ego sugiere que el próximo año se celebre la independencia cuando verdaderamente corresponda: el 27 de septiembre. Ese día, pero de 1821 entró triunfante a la Ciudad de los Palacios el Ejército Trigarante.