Hemos iniciado un nuevo proceso electoral, en lo nacional y en lo local, el próximo año en Chihuahua elegiremos un nuevo gobierno estatal, pero también se renueva la Cámara de Diputados federal y el Congreso del Estado, de igual forma todas las administraciones municipales, una gran oportunidad para lograr sacar a nuestro estado del atolladero donde nos encontramos.

Lamentablemente para el pueblo de Chihuahua, el arribo del panismo a la gubernatura en 2016 solo ha representado mortificaciones, fiascos y todo tipo de abusos de poder contra las y los ciudadanos, y ese “cambio” que pregonaban ante la derrota electoral del PRI, se convirtió para nosotros, en una pesadilla que no ha terminado, pero que con unidad, esfuerzo y valentía lograremos terminar en 2027.

Más de 10 años de malas decisiones y desfalco público, de desacuerdos políticos e institucionales con el gobierno federal, en aquel momento, 2016, el quiebre con el gobierno federal priista, un rompimiento que dejó a Chihuahua marginado de una coordinación que independientemente de los colores partidistas, en gobernador panista en aquel momento optó por una guerra sin cuartel en la que finalmente resultó todo un fracaso, con afectaciones únicamente para el pueblo chihuahuense.

Y cuando la Cuarta Transformación llegó a México encabezada por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador en 2018 y comenzaron las estrategias, operaciones, obras y programas de la federación, ese mismo gobernador panista reforzó su guerra contra el gobierno federal e incluso optó por construir un bloque de mandatarios opositores para lanzarse contra el Gobierno de México, al mismo tiempo que abandonó sus responsabilidades con las y los chihuahuenses, otro sexenio desperdiciado por filias políticas.

Y llegó el 2021, y Chihuahua optó por continuar con Acción Nacional, derivado posiblemente de esa guerra intestina del ex gobernador con la nueva mandataria, sin embargo para las y los chihuahuenses esto no representó ningún cambio, por el contrario, pareciera que había regresado el viejo PRI que vio su derrota en 2016, pero con las siglas del PAN, y así fue, tanto en la administración estatal como en la capital de Chihuahua, el PRIAN se había consolidado incluso mejor que en los estados donde la coalición electoral sí se había logrado.

Lo demás todos ya lo conocemos, han sido años de desencuentro y encono, de ataques mediáticos y mentiras, mientras que en otros estados los gobernadores del PAN han dejado de lado sus filias políticas e ideológicas para construir y coordinarse con el Gobierno de México, por el bien de sus ciudadanos, aquí parece que el pueblo no interesa y no existe, porque se han aferrado a mantener sus privilegios a costa del abandono de Chihuahua, no hay entendimiento sano ni maduro por parte del PAN para con las y los chihuahuenses.

Entonces, tras estos más de 10 años de encontronazos políticos y la ausencia de autoridades que vean realmente por los intereses del pueblo, es necesario replantear lo que en verdad queremos para este próximo sexenio, un gobierno que mantenga esta política enfermiza de confrontación, o un gobierno que permita la construcción y coordinación de obras, programas y actuación para con las y los ciudadanos de este hermoso y enorme estado, un Chihuahua para todas y todos, un Chihuahua de transformación y renacimiento.