Pese al frío, hay aceleres en la Sección 42
Motiva Bonilla al panismo fronterizo
Dice el sindicato que no quiere arrastrar a la UACH
Una Ram Heavy Duty 3500 y una Silverado doble cabina, ambas con la leyenda Ejército Mexicano y ficticios números de identificación, fueron aseguradas por las Fuerzas Armadas, una en Nonoava y otra en Carichí, después de un par de enfrentamientos la semana antepasada.
Los clones de patrullas militares son achacados al grupo criminal Gente Nueva de El Tigre, que tiene su base en Cuauhtémoc, pero extiende su presencia a todos los municipios de la región; con ese grupo es con el que el Ejército, en unidades reales, sostuvo los choques que llevaron a la cancelación de las fiestas patrias en Nonoava.
Los vehículos tienen muchas diferencias con las unidades militares de verdad cuando se observan al detalle, pero a primera vista son muy parecidas por el igualado color verde y los muy elementales distintivos que usa la Secretaría de la Defensa, en apariencia fáciles de manipular y falsificar.
No es lo más significativo ni revelador, pero la Ram disfrazada de unidad militar tenía borrada la serie y no había forma de conocer su origen, pero la Silverado, según las investigaciones, fue robada con violencia en Tutuaca, municipio de Belisario Domínguez, apenas el pasado 25 de agosto.
Sí, menos de un mes después ya estaba “dada de alta” en el parque vehicular del grupo criminal, con su número económico y las modificaciones.
La conexión de los robos con violencia, que han disminuido en la carretera Chihuahua-Parral, pero que de repente ocurren ahora en la autopista (de cuota, con caseta de peaje, inadmisible) Chihuahua-Cuauhtémoc y en otras vías secundarias, queda otra vez en evidencia. Eso tampoco es nuevo.
Lo que sí resulta novedoso, según lo que denuncian pobladores de la zona rural cuauhtemense y de comunidades de Cusihuiriachi y Carichí, es la cantidad de unidades así que circulan por la región, repletas de “soldados con tenis” que tampoco se identifican como tales a primera vista.
¿Cuánto margen de tiempo y espacio ha tenido el grupo para apertrecharse con vehículos y armas, que ahora sus integrantes son confundidos con verdaderos militares que realizan operaciones en las rancherías? ¿Cuántas veces la población ha creído que patrulla el Ejército en esos vehículos? ¿Cuántas más rodarán por brechas y carreteras con esa especie de blindaje verde?
Es demasiado el vacío territorial que han dejado las autoridades si, como dicen en los pueblos, han sido montones de esas “patrullas” las que mantienen cierto orden en algunas comunidades y apenas hasta ahora aparecen como lo que son, clones.
¿Y el Ejército y las fiscalías se quedan de brazos cruzados ante dichos hallazgos? Al parecer sí, no les importa la suplantación de autoridades.
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Reportamos en GPS, a inicios de la semana pasada, que hasta hacía en las secciones Octava y 42 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) había mucha efervescencia por la inminente renovación de sus comités, al mando de Eduardo Antonio Zendejas y Manuel Quiroz Carbajal, respectivamente.
Sin embargo, asentamos, un posicionamiento reciente del líder nacional del SNTE, el senador morenista Alfonso Cepeda Salas, en el sentido de que no habría relevos de los comités seccionales hasta pasadas las elecciones de 2027, le puso hielo a las aspiraciones y movimientos con miras a la sucesión magisterial.
Pues bien, ahora dicen algunos enterados de la grilla de los maestros que en la Sección 42 de todos modos hay agitación dentro del comité encabezado por Quiroz Carbajal, porque uno de los titulares decidió seguir con el activismo y soltar versiones de que siempre sí podría haber convocatoria para la renovación.
Aseguran que el profesor José Alfredo Torres, mejor conocido como “El Sonrics” en el mundo del sindicalismo magisterial, sigue desatado en la búsqueda de apoyo y en la conformación de un equipo, pese a estar a cargo de una cartera en el mismo comité directivo de la 42.
El maestro no deja de empujar una elección desde que, aparentemente, rompió con Quiroz y con su gente en la sección, donde todo mundo sabe que la favorita, la más viable, la que mejor garantiza el rumbo de la dirigencia sindical, es la maestra Gabriela Domínguez, secretaria de Finanzas en el mismo equipo.
La profesora que lidera las preferencias en el magisterio estatal, al contrario de Torres que apuesta a la división en la Sección 42, actuó de forma institucional y prudente ante el anuncio de que no habría renovación. No quiere decir que deje de hacer equipo y trabaje en proyectos de interés de los maestros, pero le bajó al activismo si, como parece, las elecciones sindicales serán hasta dentro de poco menos de un año.
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El fin de semana pasado, corrió como reguero de pólvora la noticia del anuncio del regidor de Juárez, Alejandro "Jimanotas" Jiménez, quien renunciaba al PAN por conflictos internos con la dirigencia; los medios afines a Morena aseguraron que Acción Nacional se desmoronaba en la frontera, sin embargo, el viernes fue organizada una noche mexicana con panistas y afines a Marco Bonilla.
Por las imágenes que los mismos invitados hicieron públicas en sus redes sociales, mostraron una realidad totalmente distinta a lo que aseguraron las páginas de redes paleras al partido guinda, porque puede verse un jardín de eventos totalmente lleno y donde los juarenses abrazaban, se tomaban fotos y mostraban su apoyo a Bonilla Mendoza.
Si bien, pudieran existir diferencias entre la militancia, por algo se llaman partidos, en Juárez tienen claro que el aspirante al que deben de impulsar es Bonilla y cuando eso ocurre parece que dejan de lado sus intereses personales para trabajar por uno común, porque todos están jalando parejo y a diferencia de la elección pasada, en esta, dicen que el PAN está listo para dar la batalla como no la daban en muchos años.
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Subió Conchita Rodríguez al Facebook de El Diario su réplica al análisis dominical de GPS.
La líder de los trabajadores administrativos de la UACH sostiene que una cosa es la responsabilidad legal de las administraciones sindicales anteriores respecto a los problemas patrimoniales -asuntos que dice se están atendiendo en las instancias correspondientes- y otra las obligaciones laborales y contractuales actuales.
Argumenta que no deben confundirse los expedientes o investigaciones sobre el patrimonio del sindicato con el cumplimiento del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) y las demandas de la base trabajadora.
Por ejemplo, que temas clave como las categorías A y B, las recategorizaciones, la cobertura de plazas vacantes, la compresión salarial, las deducciones o descuentos reclamados y la gestión del Fideicomiso de Jubilaciones y Pensiones son responsabilidad de la Universidad.
La actual dirigencia -dice- asume la responsabilidad de atender la herencia de gestiones pasadas mediante los cauces legales, al tiempo que exige a las autoridades universitarias asumir sus compromisos con la plantilla laboral; demanda respeto a los derechos laborales que -reitera- no se contraponen con la fortaleza institucional de la UACH.
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El rezago en la Sierra Tarahumara es tan profundo que cualquier anuncio es recibido con reserva, particularmente cuando se habla de inversiones mayúsculas, en este caso casi 700 millones de pesos, con cargo al presupuesto de CFE e Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI).
Sin embargo, los expedientes ingresados a la SEMARNAT por el mencionado Instituto comienzan a darle cuerpo a la promesa de llevar electricidad a comunidades que han vivido en la penumbra energética.
El INPI tramitó ya las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) para obtener el Cambio de Uso del Suelo en cuatro proyectos de medianas tensiones (33 kV) en Guadalupe y Calvo, Morelos, Guazapares y Urique.
En conjunto, suman más de 31 kilómetros de tendido aéreo y casi 300 estructuras que librarán Barrancas y Cañones para beneficiar a poblados como Choreachi, Basonayvo o Tenoriba.
El convenio marco de la CFE con el INPI -808 proyectos de paneles solares y 110 con extensiones de red eléctrica- busca beneficiar a 28 mil 480 habitantes de las etnias Pima y Rarámuri.
El INPI aporta el 15% (100 mdp) y la CFE asume el 85% restante a través del Fondo de Servicio Universal Energético (FSUE) de la SENER. La CFE carga con la mayor inversión económica y operativa.
El proyecto significa transformar radicalmente la vida de las familias, con refrigeración para clínicas rurales, luz para las escuelas y desarrollo local, pero, el convenio es de abril y ya estamos casi en octubre. El año fiscal no perdona para ejercer los recursos.
Ojalá que la burocracia no congele lo firmado.



