Chihuahua.- La ansiedad se ha convertido en uno de los principales retos para la salud mental de la población juvenil. La presión por cumplir expectativas, las dificultades económicas, el deseo de encajar socialmente y la incertidumbre sobre el futuro son algunos de los factores que más afectan a adolescentes y adultos jóvenes, explicó el licenciado en Psicología, Javier Hidalgo.
El especialista señaló que no existe una sola causa que explique el aumento de los problemas de ansiedad, sino que intervienen múltiples factores que cambian de acuerdo con el entorno social, familiar y económico de cada persona.
Uno de los aspectos más relevantes es el ámbito académico. Hidalgo indicó que el nivel de ansiedad puede variar incluso dependiendo de la zona donde estudie un joven. Las condiciones de una escuela ubicada en sectores periféricos son muy distintas a las de instituciones localizadas en áreas con mayores oportunidades, lo que influye directamente en las expectativas que tienen sobre su futuro.
Sin embargo, aseguró que el problema no siempre radica en la exigencia escolar, sino en la falta de expectativas positivas. En muchos casos, tanto los propios estudiantes como sus familias e incluso algunos docentes dejan de creer que podrán acceder a mejores oportunidades, lo que genera un sentimiento de vacío que puede derivar no sólo en ansiedad, sino también en depresión y otros problemas emocionales.
A ello se suman las preocupaciones económicas. Muchos adolescentes y jóvenes viven con la incertidumbre de no saber si podrán continuar estudiando debido a la falta de recursos familiares. Otros deben combinar la escuela con un empleo para solventar sus gastos o apoyar económicamente en casa, lo que reduce considerablemente su tiempo de descanso y recreación.
El psicólogo explicó que estas responsabilidades generan una carga emocional importante, ya que además del esfuerzo cotidiano surge la duda constante sobre si todo ese sacrificio realmente les permitirá alcanzar una mejor calidad de vida.
Otro de los factores que más impacta durante la adolescencia es la necesidad de pertenecer. Hidalgo recordó que esta etapa del desarrollo está marcada por la construcción de la identidad y el alejamiento gradual de la dependencia familiar para integrarse a nuevos grupos sociales.
En ese proceso aparecen cambios en la forma de pensar, vestir y actuar, así como la búsqueda de aceptación por parte de amigos o compañeros.
Esa necesidad de encajar puede convertirse en una fuente importante de ansiedad cuando los jóvenes sienten que deben modificar su comportamiento para ser aceptados.
Advirtió que, en algunos casos, esa presión puede llevarlos a involucrarse en conductas de riesgo o incluso a presentar comportamientos autolesivos con tal de formar parte de un grupo.
Aunque actualmente existe una enorme cantidad de información disponible gracias a Internet, Hidalgo señaló que muchos adolescentes siguen enfrentando barreras para acceder a atención psicológica o incluso para reconocer que atraviesan un problema emocional. En algunos entornos todavía prevalece la idea de que la ansiedad o la depresión son situaciones menores que deben resolverse por cuenta propia, lo que retrasa la búsqueda de ayuda profesional.
En el caso de los adultos jóvenes, especialmente quienes cursan los últimos semestres de la universidad o recién concluyeron sus estudios, la ansiedad suele estar relacionada con la incertidumbre sobre el futuro.
El especialista comentó que durante años la principal meta consiste en terminar una carrera profesional. Sin embargo, una vez alcanzado ese objetivo, muchas personas experimentan un sentimiento de vacío y se preguntan cuál será el siguiente paso.
"Después de dedicar prácticamente toda su vida a estudiar, muchos llegan al punto de preguntarse qué sigue, y esa falta de claridad puede generar bloqueos importantes al momento de tomar decisiones", explicó.
A este panorama se suma un mercado laboral complicado para los recién egresados. Hidalgo señaló que es frecuente encontrar ofertas con jornadas extensas, salarios bajos o requisitos de experiencia difíciles de cumplir para quienes apenas comienzan su vida profesional.
Esta situación provoca frustración al enfrentar el dilema de no poder adquirir experiencia porque pocas empresas están dispuestas a contratar a personas sin trayectoria previa.
La incertidumbre también alcanza otros proyectos personales como adquirir una vivienda, comprar un automóvil o formar una familia, metas que muchos consideran cada vez más difíciles debido a las condiciones económicas y laborales actuales.
De acuerdo con el licenciado Javier Hidalgo, las estadísticas indican que aproximadamente una de cada siete personas jóvenes presenta problemas relacionados con la ansiedad, la depresión u otros trastornos psicológicos que pueden afectar de manera importante su calidad de vida.
Finalmente, el especialista consideró que, aunque suele afirmarse que las nuevas generaciones tienen menos disposición para enfrentar retos, la realidad es que también viven en un contexto donde muchas de las oportunidades que antes estaban disponibles se han reducido, haciendo más complejo construir un proyecto de vida y aumentando los niveles de incertidumbre que enfrentan día con día.
