Ciudad de México.- Si tu perro comienza a temblar, jadear, esconderse o intentar escapar cada vez que hay una tormenta, no se trata de “drama” ni de desobediencia. El miedo a los truenos es una respuesta real que puede estar relacionada con su sensibilidad auditiva, los cambios atmosféricos y su instinto de supervivencia.
Los perros tienen una capacidad auditiva mucho más desarrollada que la de los humanos, por lo que los estruendos de una tormenta pueden resultar especialmente intensos y abrumadores para ellos.
Pero el ruido no es el único factor.
¿Qué sienten los perros antes y durante una tormenta?
Uno de los elementos que puede alterar a los perros es la caída de la presión atmosférica, un cambio que pueden percibir antes de que llegue la lluvia. Esto puede generarles inquietud incluso antes de que se escuche el primer trueno.
También se ha señalado la influencia de la electricidad estática que se acumula durante las tormentas, aunque su importancia como causa directa del miedo puede variar entre los animales.
A esto se suma el instinto de supervivencia. Los perros no pueden comprender qué produce los estruendos, los destellos y los cambios repentinos en el ambiente, por lo que pueden interpretarlos como una amenaza.
El resultado puede ser una respuesta de miedo que se manifiesta con temblores, jadeo, salivación, ladridos, intentos de esconderse o incluso conductas de escape.
¿Cómo puedes ayudar a tu perro?
- Prepárale un refugio seguro
Identifica el lugar donde normalmente busca esconderse y conviértelo en un espacio cómodo. Puedes colocar ahí su cama, cobijas o alguno de sus juguetes.
Durante la tormenta, cierra ventanas y cortinas para disminuir tanto el ruido como los destellos de los relámpagos.
-Reduce el impacto de los truenos
El televisor, la radio o música tranquila pueden ayudar a enmascarar parcialmente los estruendos del exterior.
La idea es reducir el contraste entre el ambiente interior y los fuertes ruidos de la tormenta.
- Mantén la calma y acompáñalo
Tu perro puede percibir tus reacciones. Por eso, procura comportarte con normalidad y evita mostrarte excesivamente alterado.
Y sí: puedes acariciarlo y reconfortarlo.
La idea de que acariciar a un perro durante un episodio de miedo “refuerza” necesariamente esa emoción es un mito. El miedo es una respuesta emocional involuntaria. Si tu mascota busca contacto, unas caricias suaves y una voz tranquila pueden ayudarla a sentirse segura.
Usa premios y juegos si todavía los acepta
Si el miedo no es extremo y tu perro todavía quiere comer, puedes ofrecerle un juguete interactivo con comida o premios de larga duración.
De esta manera, las tormentas pueden comenzar a asociarse con experiencias positivas, aunque este tipo de trabajo suele ser más efectivo como parte de un entrenamiento gradual y no únicamente durante el episodio de miedo.
Lo que nunca debes hacer
No lo regañes ni lo castigues. Si está temblando, escondiéndose o intentando escapar, no lo hace por mala conducta. Castigarlo puede incrementar todavía más su ansiedad.
Tampoco es recomendable dejarlo amarrado o encerrado en el patio durante una tormenta. Un perro asustado puede intentar escapar desesperadamente y terminar lesionándose.
¿Cuándo acudir al veterinario?
Si el miedo es tan intenso que tu perro se lastima, destruye objetos, intenta escapar constantemente o no logra recuperar la calma, es recomendable consultar con un veterinario o un especialista en comportamiento animal.
Dependiendo del caso, pueden valorar estrategias de modificación de conducta y otras opciones de apoyo, como prendas de compresión, feromonas u otros tratamientos.
Lo más importante es entender que el miedo a los truenos no es una cuestión de “mala conducta”. Para muchos perros, una tormenta representa una experiencia sensorial intensa y potencialmente aterradora, por lo que contar con un refugio seguro y la compañía de sus dueños puede marcar una diferencia importante.
