El primer gol de la selección nacional en la Copa del Mundo de la FIFA 2026 lo anotó Julián Andrés Quiñones, un migrante colombiano que encontró en México su segunda patria, destacó la Organización Internacional para las Migraciones de las Naciones Unidas (OIM-ONU Migración).
En medio de la fiebre del mundial, la agencia internacional señaló que la trayectoria del sudamericano naturalizado mexicano “es un recordatorio poderoso (de que): la migración es también talento, sueños e historias que se tejen entre países”.
Después de jugar en un club amateur de Colombia, en donde según el medio ESPN inició jugando descalzo, Quiñones llegó a México a los 18 años de edad, cuando visores del club Tigres lo ficharon. Y aunque su migración fue como la de miles de colombianos que han tenido que huir de las autoridades y viajar por días o semanas antes de llegar a México, después de ocho años logró la nacionalidad mexicana.
Y, aunque actualmente juega en la liga saudí con el equipo Al Qadsiah, el pasado 11 de junio disputó su primer Mundial con la selección mexicana, y logró ser el primer jugador en marcar un gol en el torneo mundialista que este año se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, con la participación de 48 equipos. “Las personas migrantes construyen, aportan y transforman los países que las acogen”, destacó ayer la agencia de las Naciones Unidas.
De acuerdo con la misma OIM y organizaciones locales, Colombia se encuentra entre la tercera y cuarta nacionalidad de mayor presencia de migrantes extranjeros que buscan actualmente el refugio en México desde Ciudad Juárez.
Según datos del Ministerio para Migrantes de la Sociedad Misionera de San Columbano, actualmente hay en esta frontera entre 800 y mil personas extranjeras en busca del refugio en México, la mayoría de origen venezolano, seguidas de las hondureñas y las colombianas.
A través de la Matriz de Seguimiento del Desplazamiento, entre julio y diciembre de 2025 fueron encuestadas 272 personas, el 6 por ciento de origen colombiano, superadas por Venezuela, Honduras y Guatemala. El 62 por ciento permanecen en el país después de haber intentado obtener una cita.