Cd. de México.- La reestructuración en Pumas Femenil ha sido más difícil de lo que se esperaba.

Roberto Medina llegó al banquillo auriazul a comienzos de este 2026 con ideas frescas y la firme intención de potenciar un proyecto que había ido de menos a más hasta el segundo semestre el 2025, cuando comenzó a lucir estancado bajo el mando del entrenador brasileño Marcello Frigério.


Las expectativas fueron muy grandes desde el principio, pensando en que Medina podrá transmitir en CU ese ADN ganador con el que consiguió dos títulos de Liga MX Femenil dirigiendo a Tigres en 2020 y 2021.


Aunque el camino ha sido complicado y las felinas se encuentran en el puesto 10, luchando por colarse a zona de Liguilla a falta de tres fechas para el final de la Fase Regular, Roberto sigue teniendo la fe intacta de que podrá hacer que Pumas dé ese salto de calidad para competir por títulos y pelear codo a codo con las grandes potencias.

Las claves para lograrlo están claras: apegarse al proceso, a un estilo de juego dinámico y convencerse de que los resultados no se verán de la noche a la mañana.


"Vamos en ese crecimiento, mis futbolistas de a poco van encontrando los ritmos y las necesidades de lo que demanda mi modelo de juego. Yo busco ayudarlas a entender que puede hacerse mucho más cuando uno es un equipo que trate bien la pelota. Siempre buscando que las transiciones y las obligaciones con y sin la pelota sean en la máxima intensidad y atención posibles", confesó Medina en entrevista con CANCHA.