El S&P 500 y Dow Jones subieron ligeramente este viernes, respaldados por el optimismo de que los datos de enfriamiento de la inflación apoyarían los recortes de tasas de la Fed, no obstante los tres índices sufrieron fuertes pérdidas en la semana.

Los datos mostraron que los precios al consumidor en Estados Unidos aumentaron menos de lo esperado en enero, lo que llevó a los operadores a elevar ligeramente las probabilidades de un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal en junio, al 69% desde el 63% previo.

"En definitiva, se trata de una buena cifra. Sugiere que aún estamos lejos del objetivo del 2% de la Fed, pero la inflación no se está acelerando y quizá estemos empezando a ver algo de luz en lo que respecta al aspecto inflacionario de los aranceles", afirmó Peter Cardillo, economista jefe de mercado de Spartan Capital Securities en Nueva York.

Según los datos preliminares, el S&P 500 ganó un 0.03%, a 6 mil 835.08 puntos; y el Nasdaq Composite perdió un 0.23%, a 22 mil 545.11 unidades. El Dow Jones subió 47.44 puntos, o un 0.1%, a 49 mil 499.42 enteros.

En la semana, el S&P 500 cayó 1.4%, el Nasdaq bajó 2.1% y el Dow Jones retrocedió 1.23%.

Los mercados bursátiles se han alejado recientemente de sus niveles récord, ya que los temores a las perturbaciones causadas por la IA han provocado una ola de ventas en sectores que abarcan desde el software y los seguros hasta las empresas de transporte por carretera.

Sin embargo, el índice S&P 500 de software y servicios subió más de un 1% este viernes, mientras que el sector tecnológico del S&P 500 avanzó un 0.06%.

Los datos de inflación animaron las esperanzas de los inversionistas de que la Fed recorte las tasas, después de que los datos de empleo de enero, mejores de lo esperado, sembraran dudas el miércoles.

Con la temporada de resultados superando la mitad, los gastos de capital en IA se convirtieron en un asunto dominante para las "Siete Magníficas", cuyas inversiones acumuladas se prevé que alcancen unos 650 mil millones de dólares.

Los inversionistas exigen ahora beneficios reales, ya que siguen castigando a los sectores que temen que puedan verse afectados por la creciente competencia.