Expuso que el objetivo actual de las mesas de diálogo es asegurar que los productos nacionales queden siempre por debajo de las tasas impuestas a otras naciones.
"Lo que se busca con las negociaciones es una ventaja competitiva en cuanto a aranceles", ejemplificó que, si un país como Brasil recibe un arancel del 15%, la meta de México es negociar una tasa significativamente menor para desplazar a la competencia en el mercado estadounidense.
El Gobierno de Estados Unidos anunció el jueves la imposición de nuevos aranceles a 60 economías por no adoptar o aplicar de manera efectiva la prohibición de importar productos elaborados con trabajo forzoso, en una medida ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
El arancel a México será de 10%.
El Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, informó que la decisión es el resultado de una investigación iniciada en marzo, que incluyó consultas con decenas de gobiernos, audiencias públicas y el análisis de más de 2 mil comentarios recibidos.
"El Presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo una prohibición a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso y es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo", señaló Greer.
La USTR determinó que las políticas de las economías investigadas constituyen una práctica comercial irrazonable que restringe el comercio estadounidense, por lo que autorizó la aplicación de medidas correctivas.
Los aranceles serán de 10 por ciento, entre 10 por ciento y 12.5 por ciento, o de 12.5 por ciento, dependiendo del grado de cumplimiento de cada país con las normas sobre trabajo forzoso.
Entre las economías sujetas al gravamen de 10 por ciento figuran México, Canadá, Reino Unido, India, Malasia, Indonesia, Argentina, Guatemala, Honduras, El Salvador, Ecuador, Pakistán y Sri Lanka, entre otras.