Después de reducir su valor entre el 1 y el 8 de mayo, en el mercado internacional, el dólar incrementó su valor en la semana siguiente y el peso se depreció.
En el Foreign Exchange Market (Forex) o el mercado internacional de divisas, la cotización de la moneda estadounidense elevó su valor 16.26 centavos entre el 8 y el 15 de mayo (en la semana previa disminuyó 28.03 centavos), lo que se reflejó en la mayor depreciación del peso en siete semanas.
Ese incremento solo fue inferior al reportado entre el 20 y 27 de marzo pasado, cuando en el mercado internacional, el billete verde de Washington subió 21.91 centavos.
En la sesión, en el Forex, el tipo de cambio aumentó 11.86 centavos a 17.3389 unidades.
En las transacciones al mayoreo entre bancos, casas de bolsa, casas de cambio, empresas y particulares, la divisa de EU avanzó 11.47 centavos y en la semana lo hizo 3.74.
Así, en el mercado mayorista, el billete verde se negoció a 17.3428 unidades en la venta.
Las operaciones en ventanillas de Banamex culminaron con un dólar a 17.74 pesos en la venta, 12 centavos más que el jueves, y a 16.78 en la compra.
De este modo, al menudeo, la moneda estadounidense subió ocho centavos en la semana, luego de bajar 28 entre el 1 y el 8 de mayo.
La depreciación semanal del peso ocurrió a la par de un fortalecimiento semanal del dólar de 1.22 por ciento de acuerdo con el índice ponderado, su mayor avance semanal desde la semana terminada el 6 de marzo, la primera semana de la guerra en Irán, explicó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco Base.
La visita de Donald Trump a China decepcionó a los mercados que esperaban acuerdos que moderaran la postura proteccionista de Estados Unidos o permitieran acelerar la reapertura del estrecho de Ormuz., opinó Siller.
Sin embargo, al cierre de la semana, continúa la guerra entre Estados Unidos e Irán y el bloqueo del estrecho.
Felipe Barragán, estratega senior de inversiones en Pepperstone Latam, comentó que la resiliencia económica de EU y el rally ligado a inteligencia artificial continúan sosteniendo el apetito por riesgo, pese a un entorno global marcado por energía cara e inflación persistente.
Los bancos centrales comenzaron a mostrar un tono más cauteloso respecto a futuros recortes de tasas, reforzando la idea de condiciones monetarias restrictivas por más tiempo.
El petróleo se mantuvo elevado por los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente, mientras el dólar fuerte siguió presionando a monedas emergentes.
Hacia adelante, el foco seguirá en energía, inflación, crecimiento estadounidense y estabilidad entre Washington y Beijing, estimó.
El frente geopolítico también siguió dominando la narrativa global.
La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing entregó señales de pragmatismo económico y búsqueda de estabilidad comercial, aunque dejó en evidencia que las tensiones estructurales entre ambas potencias permanecen intactas, sostuvo Barragán.
Destacó que las advertencias explícitas de Xi respecto a Taiwán recordaron que el principal riesgo sistémico de largo plazo continúa siendo la relación entre EU y China, especialmente en un momento donde cadenas de suministro estratégicas, comercio global y seguridad regional siguen altamente interconectados.
Incluso, agregó, anuncios positivos, como el acuerdo para compras de aviones Boeing por parte de China, fueron interpretados como avances parciales más que como señales de una normalización profunda de la relación bilateral.
Para Barragán, hacia adelante, la persistencia de estas dinámicas dependerá principalmente de tres factores: la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre la energía, la capacidad de la economía estadounidense para sostener crecimiento sin una reaceleración inflacionaria más severa, y el grado de estabilidad que logren mantener las relaciones entre Washington y Beijing.