Monterrey– Ante protestas por la construcción de grandes centros de datos para IA en las ciudades de EU y dudas de que estos desarrollos se puedan lograr en el espacio, la startup Panthalassa está optando por una estrategia en altamar.
Para ello, la empresa de energías renovables y tecnología oceánica anunció una ronda de financiamiento por 140 millones de dólares liderada por Peter Thiel, inversionista de capital de riesgo y cofundador de PayPal y Palantir Technologies.
La operación permitirá completar una planta piloto de fabricación de la empresa cerca de Portland, Oregon, y acelerar el despliegue de su serie de nodos Ocean-3, que realizarán cálculos de inferencia de IA en altamar utilizando la energía generada por las olas del mar.
“Existen tres fuentes de energía en el planeta con un potencial de capacidad de decenas de teravatios: la solar, la nuclear y el océano abierto”, expuso Garth Sheldon-Coulson, CEO de Panthalassa.
Oleaje con mayor densidad energética
“Hemos desarrollado una plataforma tecnológica que opera en las regiones de oleaje con mayor densidad energética del planeta, lejos de la costa, y transforma ese recurso en energía limpia y fiable. Ahora estamos listos para construir fábricas, desplegar flotas y proporcionar una nueva fuente de energía sostenible para la humanidad”, abundó.
Los nodos de Panthalassa son sistemas energéticos flotantes autónomos, producidos en masa a partir de placas de acero en fábricas costeras.
Operan en altamar, donde generan electricidad limpia las 24 horas del día, y en lugar de transmitir la energía a las redes terrestres, Panthalassa la utiliza directamente a bordo para alimentar chips de IA, enviando tokens de inferencia a tierra por satélite.
Enfriamiento sin costo
El océano circundante proporciona un enfriamiento superior sin costo, lo que resuelve uno de los mayores desafíos de ingeniería en los centros de datos terrestres y prolonga la vida útil de los chips.
A medida que la demanda de electricidad y computación continúa en aumento, los centros de datos terrestres se enfrentan a crecientes limitaciones: capacidad limitada de la red eléctrica, escasez de agua para refrigeración, cuellos de botella en la cadena de suministro, retrasos en los permisos e impactos en las comunidades e infraestructuras locales.