Los representantes comerciales de México, Estados Unidos y Argentina emitieron un posicionamiento conjunto sobre la eliminación del trabajo forzoso en las cadenas de suministro, pero esto no se reflejó en la eliminación de los aranceles impuestos por el Gobierno de Donald Trump bajo la Sección 301.
A través de un posicionamiento en el marco de la reunión de ministros de comercio del G20, Jamieson Greer, titular de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), reconoció el trabajo de sus pares para el reconocimiento del trabajo forzoso y la urgencia por erradicar esta práctica.
"Aplaudo a mis colegas de México y Argentina por alinearse con la realidad moral y económica y reconocer la persistencia del trabajo forzoso como una abominable violación de los derechos humanos que distorsiona las cadenas de suministro globales", expresó el funcionario estadounidense.
Sin embargo, pese a que de manera conjunta los tres países coincidieron en el posicionamiento, esto no se reflejo en una eliminación de los aranceles vigentes desde julio pasado, al amparo de la Sección 301, tras las investigaciones de Estados Unidos contra 60 economías, incluidos México y Argentina, con una tasa arancelaria de 10 por ciento.
Cabe destacar que, en el caso de México, los productos etiquetados dentro del T-MEC quedaron exentos.
En su publicación conjunta, los representantes de los tres países expresaron el desafío que significa la presencia de trabajo forzoso en la cadena productiva, así como la violación a los derechos humanos.
"Cuando los bienes producidos mediante trabajo forzoso ingresan a los mercados mundiales, lo hacen con una ventaja artificial en términos de precio, creando condiciones de competencia desleales. La inclusión de estos bienes en las cadenas mundiales de suministro recompensa conductas inhumanas e ilícitas, distorsiona el comercio y la competencia, socava los esfuerzos para proteger a los trabajadores y promover una conducta empresarial responsable, y perjudica tanto a los trabajadores como a las empresas que no utilizan ni dependen del trabajo forzoso. La mayoría de los países prohíben el trabajo forzoso a nivel nacional", se acotó.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a 2021, había 28 millones de personas sometidas a trabajo forzoso en todo el mundo.