Cd. de México.- La expansión de los autos chinos está modificando la composición de las ventas de vehículos ligeros en el mercado mexicano, lo cual intensifica la competencia entre los créditos de las financieras de marca y bancos como BBVA, Banorte y Santander, de acuerdo con un análisis de Moody's.

Históricamente, las financieras de marca han mantenido una posición dominante en el crédito automotor, pero entre los nuevos participantes chinos, ninguno ha lanzado una financiera propia, lo que puede permitir a los bancos cobrar un mayor peso tanto en el mercado de financiamiento al consumidor como, potencialmente, en el de inventarios.

En México, el nicho de crédito bancario para la compra de vehículos ligeros sigue dominado por algunos de los mayores bancos mexicanos pertenecientes al denominado G-8, que son BBVA México, Banorte, Santander, Scotiabank, HSBC y Bancoppel.

El análisis de Moody's Local México publicado este 19 de octubre considera que, para los bancos, la expansión de las marcas chinas puede favorecer nuevas alianzas, la captación de clientes y nuevos acuerdos con distribuidores.

También puede aumentar la competencia en tasas y precios, subsidios, rapidez de aprobación y experiencia del cliente en el punto de venta; sin embargo, esta oportunidad también eleva los retos asociados con la valuación de los vehículos y la gestión del riesgo residual.

En contraste, las marcas chinas también presentan retos crediticios para los bancos.

"Una mayor exposición a vehículos chinos eleva la relevancia del riesgo de valor residual, particularmente para vehículos eléctricos. A medida que estas unidades ganen participación en las carteras de crédito automotor, los prestamistas deberán estimar con mayor precisión su valor de recuperación.

"Una depreciación más rápida que la de otras marcas podría reducir el valor de las garantías y elevar las pérdidas en caso de incumplimiento, especialmente cuando el saldo insoluto supere el precio de reventa del vehículo", indicó la calificadora.

Una mayor participación en este segmento requerirá que los bancos ajusten oportunamente sus parámetros de colocación del crédito (incluidos la razón préstamo-valor, los enganches y los plazos), fortalezcan sus reservas para pérdidas crediticias y, dependiendo del perfil de riesgo de la cartera, asignen más capital, abundó la calificadora.

Adicionalmente, la limitada información histórica dificulta la estimación de las recuperaciones. Entre los principales factores de incertidumbre se encuentran las reducciones de precios de los vehículos nuevos derivadas de mejoras productivas y tecnológicas; la calidad y durabilidad de las baterías -dada la elevada presencia de modelos eléctricos e híbridos- y de otros componentes; y la escasez de datos sobre depreciación y desempeño en el mercado mexicano de autos usados de marcas chinas.

Estos elementos pueden aumentar la dispersión de los valores de reventa y dificultar la evaluación del riesgo durante la vida del préstamo.

La presencia de autos chinos ya representa una porción relevante de las ventas internas.

De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), entre enero y septiembre de 2026 los vehículos manufacturados en China representaron alrededor de 28 por ciento del mercado interno, mientras que las marcas de origen chino alcanzaron una participación ajustada de 17 por ciento.

Aunque este último dato es difícil de calcular con certeza, dado que algunas marcas chinas no reportan sus datos de ventas al Inegi, pero algunas de ellas con una participación creciente, como BYD, Chirey y Omoda.

Para un comparable histórico, la agencia consideró que entre enero y septiembre de 2024, los vehículos ligeros manufacturados en China representaban 20 por ciento del mercado, comparado con menos de 6 por ciento en 2018, primer año para el que se identificaron datos comparables.

El mismo fenómeno de crecimiento en participación de mercado pasa con las ventas de vehículos ligeros de marcas chinas en México.