Cd. de México.- Aunque la historia de la comida enlatada comenzó en la época de Napoléon Bonaparte, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la primera bebida en lata apareció hasta 1935.

A partir de entonces la tecnología ha ido evolucionando tanto que, actualmente, los vinos y los cocteles de autor pueden usar este envase sin perder sus características.

Fernanda Gutiérrez, sommelier, asegura que esta tendencia está creciendo por varias razones, una es la facilidad para usar y otra la velocidad para enfriar.

"La principal ventaja es la practicidad, pues a diferencia de una botella, es menos frágil y no tienes que buscar una copa; además, permite el enfriamiento rápido porque en unos minutos ya está listo. Y en cuanto a la sustentabilidad, el vidrio solo llega al 35%, mientras que del aluminio se recicla el 78%", explica la también socia fundadora de Lataland.

La intención de los productores y de los distribuidores, afirma, es presentar las bebidas bien hechas de otra manera para que los consumidores encuentren momentos para disfrutar y experiencias.

"El vino en lata es de consumo por momentos, no tienes que estar frente a la mesa, sino en la alberca, en un día de campo o en la sala viendo televisión"

Fernanda Gutiérrez, Sommelier

"Las porciones son más moderadas, por ejemplo, si una persona abre una botella de vino, solo hay dos opciones: te la acabas o la guardas con el riesgo de perder sus mejores características. En el caso de las latas hay de 240 y de 355 mililitros, lo que significa que tienes para dos o tres copas, así que se fomenta el consumo moderado. Además, la idea es presentar el vino de otra manera, pero las latas jamás van a sustituir a las botellas", asegura.

En crecimiento

En México el primer vino en lata fue Rosadito. Crédito: Adobe Stock
En México el primer vino en lata fue Rosadito. Crédito: Adobe Stock

El vino en lata se hizo por primera vez en las bodegas de Francis Ford Coppola, en 2004, pero no impactó a la industria. Alrededor de una década después, The Union Wine Company presentó en un concurso en Oregon un Pinot Noir enlatado y fue muy exitoso.


"De ahí surgió la etiqueta Underwood que ahora tiene toda una línea con diferentes estilos. En México el primero fue Rosadito que surgió durante la pandemia, pero ahora cada vez hay más bodegas con proyectos consolidados, ya encontramos buenas propuestas en Baja California, Chihuahua, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes e Hidalgo", explica Fernanda Gutiérrez.


Su recomendación es probar los diferentes estilos, uvas y etiquetas, ya que hay para todos los gustos y, si es vino mexicano, mejor.

Industria incipiente

A mediados de los ochentas surgieron las bebidas alcohólicas listas para tomar o ready to drink (RTD, listo para beber), sin embargo la mixóloga Claudia Cabrera de Bar Latosa, afirma que son de mala calidad, pues imitan a los highball, es decir, un coctel preparado con un destilado o licor mezclado con refresco.

"En cuanto a los artesanales o craft cocktails hubo un impulso muy fuerte en la pandemia, a partir del 2020 todos los bares empezaron a hacer más coctelería de autor con bebidas más cuidadas, mejores ingredientes y empezamos a embotellar y enlatar para poder sobrevivir", explica.


Actualmente, solo hay un bar en la Ciudad de México con cócteles enlatados y en otros países se hacen colaboraciones de marcas con mixólogos para envasar sus recetas.

"En México creemos que todo lo enlatado es una porquería, pero hay que darle oportunidad a lo que está bien hecho y probar"

Claudia Cabrera, Mixóloga