La cineasta argentina Lucrecia Martel lamentó la actual "voracidad por la tierra" y el despojo que, afirmó, persisten en distintas regiones del mundo, desde Palestina e Irán hasta comunidades indígenas en América Latina.

Durante una conferencia de prensa en la Cineteca Nacional, la realizadora señaló que la disputa por el territorio sigue siendo un problema estructural de la humanidad.

"La tierra sigue siendo una cosa de disputa en nuestro planeta y nuestra especie", expresó. "En Oaxaca las madereras están asesinando gente y avanzando sobre las comunidades. Toda Latinoamérica tiene una deuda enorme. Hay que dar la tierra y después todo lo demás".

Martel, reconocida por películas como La Ciénaga y Zama, se encuentra en México para promover su más reciente trabajo, Nuestra Tierra, su primer documental, ya en cartelera nacional.

La directora también recibirá la Medalla Cineteca Nacional en reconocimiento a su trayectoria.

La película aborda el juicio por el asesinato de Javier Chocobar, líder de la comunidad indígena chuschagasta en Tucumán, ocurrido en 2009, pero amplía su mirada hacia la invisibilización histórica de los pueblos originarios en Argentina, así como la apropiación de sus territorios y la estigmatización cultural.

Martel explicó que inicialmente le atrajo el proceso judicial, cuyo eje era un video del asesinato, lo que convertía el tribunal en una especie de sala de cine, pero también los elementos simbólicos del caso.

Para ello, trabajó con más de 300 horas de material del juicio y convivió con la comunidad chuschagasta para ganar su confianza.

"Esto habla del mito de la nación argentina, de cómo se había inventado a sí misma, y para desarmar ese mito las herramientas del cine me venían bien", señaló.

Considerada una de las voces más influyentes del cine latinoamericano contemporáneo, Martel ha construido una obra de carácter sensorial y político, enfocada en temas como el colonialismo, el racismo y las desigualdades sociales.

Sobre la recepción de Nuestra Tierra, reconoció que ha generado sorpresa y dolor en el público argentino, al confrontar una historia que durante años ha sido ignorada.

"La educación argentina se las arregló durante 200 años para que los ciudadanos no sepamos de la existencia de las comunidades indígenas.

"Y agarra cualquier argentino, pregúntale cuántas lenguas indígenas se hablan en Argentina y 0.2 por ciento te van a dar una respuesta aproximada. Es brutal", afirmó.
Como parte de su visita, la cineasta sostendrá un encuentro con el público tras una función especial de su documental en la sede Xoco de la Cineteca, y participará en otra charla en la Casa del Lago, donde también hablará sobre su libro Un Destino Común.