La Met Gala 2026 enfrenta una de sus polémicas más intensas en años. Lo que comenzó como críticas en redes sociales por la participación de Jeff Bezos y Lauren Sánchez como patrocinadores principales, ha escalado a protestas en las calles de Nueva York, incluyendo intervenciones de arte urbano en el metro.

El evento, que se celebrará el próximo 4 de mayo en el Museo Metropolitano de Arte, es considerado la cita más importante del calendario de la moda. Bajo el tema "La moda es arte", se espera la asistencia de figuras de alto perfil como Beyoncé y Rihanna, además de diseñadores, empresarios y celebridades internacionales.

Sin embargo, la atención se ha desviado hacia el papel de Bezos, fundador de Amazon, y su esposa, quienes fungirán como presidentes honorarios del evento. Aunque inicialmente su participación no fue destacada en los anuncios oficiales, usuarios en redes sociales y observadores de la industria rápidamente identificaron su influencia financiera en la gala.

La reacción no se hizo esperar. Críticos han cuestionado la presencia de uno de los hombres más ricos del mundo en un evento cultural de alto perfil, señalando supuestas prácticas laborales de Amazon y su relación con entidades gubernamentales a través de su división tecnológica.

La polémica se intensificó cuando comenzaron a aparecer carteles no autorizados en el metro de Nueva York. Estas piezas de arte urbano, difundidas ampliamente en redes sociales, denuncian las condiciones laborales en centros de distribución de Amazon y su impacto social, trasladando el debate del entorno digital al espacio público.

En medio de la controversia, Anna Wintour, figura clave detrás de la Met Gala, defendió la participación de la pareja. En declaraciones televisivas, destacó la afinidad de Lauren Sánchez con la moda y agradeció su apoyo financiero, aunque sus comentarios generaron reacciones encontradas.
A pesar de la polémica, la Met Gala sigue adelante con su organización, prometiendo una noche de glamour, moda y exposición mediática global. No obstante, el debate en torno a sus patrocinadores ha abierto una conversación más amplia sobre la relación entre poder económico, cultura y responsabilidad social.