Cd. de México.- Tan volcado está en su faceta como compositor de bandas sonoras, que el regiomontano Memo Guerra decidió autogestionar la producción y edición en vinilo de la música que creó para el filme brasileño O Último Azul, que se estrena en cines de México el próximo 7 de mayo.
Padre de familia dedicado a los bienes raíces en Texas, el músico de sesión fue convocado por el director Gabriel Mascaro para musicalizar la película y con ello también ha aprendido mucho más del negocio de la venta de discos.
"El vinilo está presente, o regresó, porque todos queremos tener algo físico. Yo pensé en hacer un tiraje limitado para regalarle a mis colaboradores de la película, pero ha crecido más y me han pedido más.
"Antes era muy difícil producir tu vinilo y ahora los medios lo hacen más accesible. Subes tu máster, te lo maquilan y lo tienes en calidad muy, muy buena", contó Guerra en entrevista.
Aunque todavía no tiene un plan específico comercial para su material, o puntos de venta físicos, el mexicano obtiene peticiones por medio de su página de internet y envía los productos a los compradores.
"Es una gran experiencia y es un aprendizaje muy interesante", destacó el músico de 41 años.
O Último Azul, que fue una de las diez películas del 2025 en Brasil, obtuvo tres distinciones en la Berlinale del año pasado, entre ellos El Oso de Plata del Gran Jurado.
Protagonizada por Denise Weinberg y Rodrigo Santoro, la historia explora la visión de una mujer mayor que es forzada a retirarse de su trabajo y a quedar bajo la tutela de su hija, lo cual le genera distintos desafíos.
"La paleta sonora de la película está conceptualizada y relacionada con la historia, y tiene detalles del folclore, de la zona de la Amazonia, donde está filmada, pero no necesariamente es algo relacionado con sonidos de ahí, aunque sí era jugar con ellos.
"No era hacer música brasileña, era una mezcla de sonidos como los electrónicos, que son mi especialidad. Hay un punto de partida con el folclore, pero hay una aproximación y un contexto más moderno", contó Guerra.
Sobre su primer acercamiento con el realizador del filme, Memo recordó que su conexión con el brasileño nació a partir de sus gustos musicales.
"Cuando yo llegué al proyecto básicamente la película ya estaba hecha y para el proceso tuve que escucharla, sentirla. Hay percusiones, y fui secuenciando electrónicamente; hay momento sampleados y secuenciados de manera mecánica", rememoró.
Memo Guerra tiene el eclecticismo como su insignia de creador de atmósferas auditivas, en las que combina armonías, tonos y ritmos de la llamada "música del mundo" con una base de electrónica.
"La mezcla de sonidos es mi especialidad; lo que suele esperarse de mí no tiene nada qué ver con lo que hago. El proyecto final suele ser un tipo de híbrido; hay intersecciones acústicas, hay sonidos inesperados".
Por lo pronto, el regiomontano ya tiene en Spotify su álbum Music for Imaginary Film, el cual es una colección de títulos variopintos que van de lo impredecible a lo apacible pasando por lo estridente y lo muy pacífico.
Su trabajo en el largometraje sudamericano es el preámbulo para otros que se encuentran en post producción y de los que todavía no puede hablar.