Cd. de México.- Hay una tendencia en los documentalistas de darle al testimonio tal carga de verdad que prácticamente se toman como hechos, lo sean o no, señala la cineasta Maite Alberdi, dos veces nominada al Óscar en la categoría.


Pero en su nuevo filme, Un Hijo Propio, que acaba de estrenarse en Netflix, entender la narración de una persona como una visión subjetiva, y no por eso menos válida, fue clave para contar una historia con humanidad.


Su cinta se centra en Alejandra, una mujer que deseaba ser madre, pero sus embarazos terminaban en abortos espontáneos.


La solución a su anhelo llegó cuando, tras el último, conoció en el hospital donde trabajaba a una mujer que, sin querer, esperaba un bebé, por lo que estaba dispuesta a regalárselo.


Alejandra, entonces, decidió fingir frente a todos que seguía en gestación, subir de peso y, eventualmente, tomar una decisión que fue catalogada como un crimen.


La cinta no sólo presenta entrevistas con los protagonistas reales, sino también recreaciones hechas con actores, quienes muestran la vida en pareja de Alejandra y Arturo, la ilusión de su espera y las condiciones que influenciaron a la mujer.


"Esa representación del testimonio nos permitió mirar el caso desde otro lugar, tratando de no prejuzgarla, sino entendiendo el contexto de dónde sucede todo y el nivel de presión social que ella vivía", apuntó Alberdi, en entrevista.

Alejandra es interpretada en el filme por Ana Celeste Montalvo, quien subió 10 kilos para retratar el cambio físico simulado, y su esposo Arturo cobra vida a través de Armando Espitia.


Recrear vivencias documentales y quiénes eran los integrantes de esa pareja joven los llenaba de preguntas, por lo que durante meses tuvieron contacto con los verdaderos protagonistas para entenderlos.


"Una de las preguntas que yo le hacía a Ale era: '¿Qué sentías de tu vida, sobre ti, sobre lo que pensabas, sobre lo que creías, sobre lo que querías, sobre cómo veías tu futuro? Esta historia está contada en momentos donde todavía no se hablaba de muchos temas, como tener la libertad de elegir", recordó Montalvo.


"Yo guié la conversación para hablar de la paternidad, dónde está la raíz de ese deseo, que yo como persona no entiendo del todo. Me hace pensar en la educación que teníamos los hombres en este País, en la responsabilidades que la sociedad le adjudica a alguien para considerarlo un hombre", añadió Espitia.


La cineasta chilena (El Agente Topo, La Memoria Infinita) conoció a Alejandra dentro de la cárcel Santa Martha Acatitla mientras trabajaba en la serie documental Libre de Reír, que muestra cómo Sofía Niño de Rivera le enseñaba a los presos stand-up.


Tras aquel primer contacto, Sandra Godínez y Maximiliano Sanguine se sumaron como productores del filme mexicano, que narra una historia que llegó a titulares de noticias, pero que para la cineasta refleja mucho más.


"No estamos viendo el caso, sino cómo le falló ese sistema, cómo nadie la vio ni se dio cuenta que estaba fingiendo un embarazo, tuvo tres pérdidas y no tuvo apoyo psicológico, la seguridad no estuvo ahí. Hay un sistema que no la supo mirar, todas las ayudas llegaron no preventivas, sino a resarcir", apuntó Alberdi.