En el último par de años, de manera consecutiva, la compositora mexicana Gabriela Ortiz se ha hecho acreedora a seis premios Grammy; una cifra, desde luego, contundente, pero que ella no juzga lo más importante.
"Esto es un trabajo en equipo, no es solamente mi parte, mi contribución como compositora, sino también estoy muy agradecida con todos los músicos que hicieron posibles estas grabaciones", celebra en entrevista.
Los seis premios los comparte con la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles (LA Phil) y con su director, Gustavo Dudamel, quienes han apostado de manera decidida por su trabajo como compositora.
Este 2026, el álbum Yanga se alzó con el Grammy a Mejor Compendio Clásico, mientras que dos piezas contenidas en éste, Dzonot y Yanga, ganaron Mejor Composición Clásica Contemporánea y Mejor Interpretación Coral, respectivamente.
No obstante, aunque Ortiz (CDMX, 1964) ponga por delante la naturaleza colaborativa de estos logros, los registros históricos de los premios Grammy aquilatan, también, la estatura de su éxito individual.
Antes que ella, el único otro autor en ganar el premio a Mejor Composición Clásica por dos años consecutivos fue, nada menos, que Igor Stravinsky (1882-1971).
"Me parece que es un momento interesante, en especial ahora que se otorga este premio a una compositora mexicana con este tipo de piezas que están incluidas en el disco", reflexiona.
"No hay arte si no hay libertad; no hay democracia si no hay libertad. Estamos hablando de algo que es muy profundo y que todavía hay mucho por hacer para que tengamos ciudadanos libres y sociedades libres, pues hay muchas formas hoy de esclavitud".
Gabriela Ortiz, Compositora
Con estos premios, la Academia de la Grabación no sólo premió el lenguaje musical personal de Ortiz, que se enmarca en la tradición sinfónica contemporánea, sino también las innovaciones y propuestas que ilustran temas esencialmente mexicanos, pero sin caer en lo ilustrativo.
"Es muy raro que yo realmente tome cosas literales; mi música no funciona así", advierte. "Realmente puedo absorber la esencia de ciertas cosas, pero evidentemente esto se tiene que traducir a mi propia voz, tiene que haber ahí mi propia estética, mi propio lenguaje".
La inspiración para la pieza homónima del disco es la historia de Gaspar Yanga (ca. 1545-1618), el revolucionario de origen africano que lideró la rebelión de esclavos que culminó en la fundación de San Lorenzo de los Negros en Veracruz, hoy Yanga, considerado el primer pueblo afrodescendiente libre de América.
"En el caso de Yanga, no hay nada que sea absolutamente literal, todo es de mi invención, pero lo que sí es muy claro, por ejemplo, es que hay una esencia rítmica muy particular en esta pieza que yo creo que sí se puede relacionar con lo que es la música latinoamericana", explica.
Para honrar a la tercera raíz de México, Ortiz incluyó instrumentos como el yembé, el batá y el caxixi, interpretados en la pieza por el ensamble mexicano Tambuco.
"Todos estos instrumentos que llegaron de África a América Latina enriquecieron la música de este continente y eso no es tan común escucharlo en el ámbito de una orquesta sinfónica", pondera.
Esta pieza en particular fue premiada con el Grammy a Mejor Interpretación Coral, que culmina, in crescendo, con la proclama "¡Libertad!".
Estrenada en octubre de 2019 por la LA Phil, para acompañar a la también libertaria Novena Sinfonía de Beethoven, Yanga enaltece un valor que para Ortiz es esencial.
"No hay arte si no hay libertad; no hay democracia si no hay libertad", esgrime.
"Estamos hablando de algo que es muy profundo y que todavía hay mucho por hacer para que tengamos ciudadanos libres y sociedades libres, pues hay muchas formas hoy de esclavitud".
Dzonot, la pieza premiada con el Grammy a Mejor Composición Clásica Contemporánea, responde a la autodeclarada obsesión de Ortiz con el agua y su asombro por los cenotes mayas.
"Son, de por sí, lugares que tienen una historia y que tienen un significado para la cultura maya muy importante, ésa es una parte, y la otra es la belleza intrínseca de los lugares, que son bellísimos", evoca.
"Y por otro lado está el drama de lo que está pasando ahora con todos estos desarrollos turísticos absolutamente desmedidos, que hay muchos cenotes que se están empezando a contaminar", lamenta.
Junto con esta pieza de clamor ecológico, el álbum Yanga incluye Seis piezas a Violeta, homenaje a Violeta Parra y la música latinoamericana que formó parte de su educación musical, como hija de Rubén Ortiz y María Elena Torres, fundadores del grupo Los Folkloristas.
En el contexto de las políticas antiinmigrantes de Donald Trump que han separado familias y cobrado la vida de activistas, la colaboración entre Ortiz y Dudamel, dos latinoamericanos, con una institución estadounidense, LA Phil, adquiere un significado aún más profundo.
Aun así, la compositora mexicana no deja de insistir en que México debe intensificar sus esfuerzos de grabación, aun cuando hay grandes proyectos por parte de la Orquesta Sinfónica de Minería, la OFUNAM, y la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México.
"Hago un llamado a que las orquestas mexicanas hagan un gran esfuerzo para empezar a considerar grabar más música de nuestro País, o de Latinoamérica, porque ese legado es el que va a quedar y eso es bien importante", conmina.
"Sí se graban las obras en vivo, pero no creo que sea suficiente. Hay que hacer grabaciones de estudio, grabaciones donde cuides bien el sonido, y ojalá que hubiera más voluntad; ya hay esfuerzos, pero sí necesitamos mucho más", concluye.
Cosecha de premios
En los dos últimos años, Gabriela Ortiz ha ganado seis premios Grammy, todos por grabaciones de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, con Gustavo Dudamel como director.
2025
Revolución Diamantina
- Partitura. Mejor Composición Clásica Contemporánea
- Obra grabada. Mejor Interpretación Orquestal. Intérpretes: Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Los Ángeles.
- Álbum. Mejor Compendio Clásico
2026
Dzonot
- Partitura. Mejor Composición Clásica Contemporánea
Yanga
- Obra grabada. Mejor Interpretación Coral. Intérpretes: Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Los Ángeles. Los Angeles Master Chorale, dirigido por Grant Gershon. Ensamble de percusión Tambuco.
- Álbum. Mejor Compendio Clásico