Cd. de México.- El dolor de rodillas atacaba al cineasta mexicano Fernando Eimbcke al final de cada día del rodaje de su película Moscas, con la que compite por el Oso de Oro en esta edición del Festival de Cine de Berlín.
¿La razón? Todo el tiempo estaba agachado para que sus ojos estuvieran a la misma altura que los de su pequeño protagonista, Bastian Escobar, algo necesario en su proceso para abordar la infancia en pantalla.
"Fernando me decía: 'Trabajar con niños es tener buenas rodillas para aguantar porque todo el tiempo tienes que estar con ellos'. También Teresita Sánchez fue un gran apoyo, Fernando confió muchísimo en ella y en su sensibilidad para hacer que Bastian estuviera cómodo en el set.
"Fuera de cámaras nosotros también teníamos que jugar con Bastian, teníamos que estar ahí para él, teníamos que asegurarnos de que no viera esto como un trabajo, sino como un juego. Entre todos lograron hacer un retrato precioso", consideró la productora, Eréndira Núñez Larios, en entrevista.
La nueva cinta del cineasta detrás de Temporada de Patos se centra en Olga, personificada por Teresa Sánchez, quien, pese a que vive en un gran multifamiliar, se aísla porque teme la conexión emocional con otras personas.
Problemas económicos la obligan a rentar un cuarto de su departamento, pero el hombre a quien acepta mete a escondidas a su pequeño hijo de nueve años, con quien Olga termina obligada a conectar.
La adolescencia había sido un eje en el trabajo del cineasta, como lo mostró Olmo, la primera película que le produjo Núñez Larios y con la que asistieron el año pasado a la Berlinale.
Para la productora, ver a Eimbcke centrarse en la infancia fue un lindo descubrimiento, ya que incluso contar con un pequeño en el set les ayudaba a encauzar el proyecto.
"Al tener un niño era imposible forzar algo sobre él, tuvimos que aprender a abrazar quién es, abrazar cómo es enfrente de cámara y seguirlo. Es la película más sensible que he hecho y la más íntima también, desde que leí el guion me enamoré de su sencillez y de su profundidad. Fernando es eso.
"Cómo transmite emociones con tan poco es increíble, desde que lo leí, lo sentí. Luego esperamos que el cine sea grande, ruidos, acción, muchas cosas sucediendo. Pero también está lindo ver cine íntimo y que sales con el corazón lleno, volviendo a creer en que el amor existe", valoró la productora.
De sus experiencias como productora de Michel Franco en cintas como Dreams y Memoria, así como de David Zonana en Mano de Obra y Heroico, Núñez Larios ha aprendido a confiar en la visión del director, porque sabía que Eimbcke tendría razones para elegir el formato blanco y negro.
En este caso la confianza ganada era aún más clara, ya que el guion tenía sus orígenes casi 20 años atrás, cuando Eimbcke tenía mejores rodillas y había trabajado la idea para hacer una serie con Alejandro G. Inárritu.
El ganador del Óscar le dio la bendición y así el director retomó su idea con Vanesa Garnica, con quien coescribió Olmo.