Chihuahua, Chih.- Lo que comenzó como el deseo de Mauricio Torres y Oswaldo Tarres por finalmente compartir escena terminó convirtiéndose en un proyecto que hoy circula en redes y genera conversación. Bajo el sello del colectivo HI-8 Films, ambos dieron vida al cortometraje “Cables”, escrito y dirigido por Adrián Fernando Torres, hermano de Mauricio, un proyecto nacido sin presupuesto, grabado en apenas tres horas y construido desde la complicidad creativa.
“Cables nació por pura casualidad. Ya teníamos tiempo queriendo actuar juntos y nunca se había dado. Habíamos coincidido en proyectos, pero no compartíamos escena”, compartieron en entrevista para El Diario.
La intención inicial era montar una escena de la serie Angels in America, protagonizada por Al Pacino. Se trataba únicamente de una práctica actoral, pero al involucrar a Adrián Fernando para grabar y editar, la idea tomó otro rumbo.
“Queríamos grabarla solo como ejercicio, pero él propuso hacer algo más original, algo más mexicano. Así fue como nació ‘Cables’”, explicaron.
Humor desde lo ordinario
La historia presenta a dos desconocidos que, tras un auto descompuesto en plena calle, descubren que comparten algo más que la mala suerte: la misma mujer.
“Es una situación completamente ordinaria que le puede pasar a cualquiera. No hay mucho que indagar, porque todo lo que pasa es lo que es. Sorprensivamente, la gente se llegó a identificar”, indicaron.
Aunque la premisa podría sugerir tensión, el tono es claro. “Es una historia de humor completamente. Aunque haya tintes dramáticos por la situación, el propósito es entretener con cosas que pueden pasar o que ya han pasado”, indicaron.
En Tiktok y Youtube, donde el cortometraje ya está disponible, los comentarios han sido constantes.
“Muchos nos dicen que vivieron algo similar y que incluso terminaron siendo amigos de la persona con la que tuvieron el conflicto. Han conectado tanto con el conflicto como con la conversación”,
Volver al origen
“Cables” fue filmado en la colonia Villa del Real, al norte de la ciudad.
“Es la colonia donde crecimos. Quisimos darle visibilidad a los lugares donde antes jugábamos y pasábamos el rato con amigos”, explicaron.
El mayor reto fue hacerlo sin presupuesto.
“Usamos lo que teníamos: grabamos con un iphone, pedimos micrófonos prestados y aprovechamos la luz natural. Sabíamos que si caía la noche no teníamos iluminación para continuar, así que todo lo grabamos en tres horas”, detallaron.
Filmar en Chihuahua siempre deja anécdotas.
“A veces la gente se detiene en plena escena a preguntar qué estamos haciendo, sin importar que estemos grabando. Pero siempre termina siendo divertido”, expresaron entre risas.
Un homenaje compartido
HI-8 Films apenas suma dos producciones, pero ya comienza a abrirse camino dentro del panorama local.
“Para nosotros tener este colectivo es un logro”, afirmaron.
El nombre del colectivo es un homenaje directo a la infancia de Mauricio y Adrián Fernando.
“De niños, nuestro papá nos regaló una cámara Hi-8 de casete de 8 milímetros y con esa grabábamos nuestros cortos caseros en casa. Este proyecto es para esos niños que soñaban con hacer cine”, compartieron.
Trabajar entre hermanos también marcó el proceso creativo.
“Siempre hay diferencias, pero ahí es donde complementamos visiones. Adrián ya tenía muy claro cómo serían los movimientos y dónde estaría la cámara. Incluso grabamos las tomas en desorden y el resultado nos sorprendió”, revelaron.
Cine hecho en Chihuahua
Más allá del humor, su mensaje es claro. “Se puede hacer cine con lo que se tiene. Con un celular, una computadora en casa y un buen programa de edición puedes hacer magia”, señalaron.
Sobre quienes aún dudan del talento cinematográfico local, su postura fue directa: “Lo importante es que se está haciendo cine aquí. Hay talento, hay comunidad, hay ganas de colaborar. Es momento de unirnos para que en el futuro ya no tengan que irse de Chihuahua para hacer cine, sino que se queden porque aquí ya hay”, concluyeron.