Actor por curiosidad, por el deseo de mimetizarse en otros personajes y explorar la complejidad de la mente humana, Carlos Peregrín dejó la abogacía para construir una carrera en la actuación. Con experiencia en teatro y la mira puesta en la televisión y el cine, busca abrirse camino sin apoyarse en su apellido.
Aunque su apellido lo vincula inevitablemente con Belinda (de quien es primo hermano), Carlos ha preferido construir su propio camino en la actuación. El español, que cumple 35 años el viernes, ha desarrollado una carrera alejada de los reflectores de su parentesco, apostando por el trabajo y el mérito propio.
"Inicié mi formación por curiosidad, por formar parte de una historia a la que le llegaba la gente, que replantea cuestiones y que emociona. Siempre ha sido por mi admiración al trabajo de grandes actores el que me ha inspirado a actuar y son esos actores los que siguen siendo mi referencia", cuenta en entrevista.
Nacido en Madrid y criado entre Guadalajara y la capital española, Peregrín ha dividido su vida entre ambas ciudades mientras se acerca a distintos proyectos de actuación en otros destinos, con la intención de consolidar su carrera.
"Voy y vengo. Por suerte mi padre, mi madre, siguen vivos y mi familia inmediata me tiene muy cercano a ellos. Yo busco trabajar con directores emergentes y directores consagrados, aquí y allá.
"Tengo más países en el horizonte y más proyectos, pero tiempo al tiempo", precisa el hijo de Carlos Peregrín, hermano de Nacho, papá de Belinda.
Su trayectoria artística inició en 2021 cuando debutó con la adaptación de Incendios, de Wajdi Mouawad, en el teatro. Continuó con la comedia Ha Vuelto a Amanecer y un villano en el montaje Feroz.
"México, además de una gran cultura, cuenta con una industria cinematográfica audiovisual muy atractiva para cualquier actor; además de mis raíces y de haberme criado en el País, el acento lo tengo, y estoy abierto a todo tipo de proyectos".
Actualmente, Carlos analiza propuestas de cine y está por anunciar un nuevo cortometraje.
"Lo que me motiva es desafiar mi propia capacidad de imaginación y de creatividad; eso es lo que más me puede apasionar, que vean mi trabajo y les conmueva, les emocione, les replantee cuestiones.
"Que durante unas horas en esa tensión, vivan con mi personaje, y que al salir del cine o el teatro, que haya cambiado su forma de percibir la vida", expresó.