En 2022, la empresa de cine independiente A24 era la reina del baile, al acumular siete premios de la Academia por la película Todo en todas partes al mismo tiempo, un viaje a través de diversas dimensiones, y demostrar que su enfoque audaz del cine podía impresionar al estirado organismo que concede las estatuillas doradas.

Cuatro años más tarde, el mismo estudio de moda se presentó a los Oscar con nueve nominaciones por Marty Supremo, una película descarada y controvertida de Josh Safdie sobre un jugador de tenis de mesa (Timothée Chalamet) en el Nueva York de los años cincuenta. La película recaudó cerca de 180 millones de dólares en todo el mundo, lo que la convierte en la más taquillera de la historia de la empresa. A24 también obtuvo una nominación por la interpretación de Rose Byrne en If I Had Legs I’d Kick You, otra película que explora las presiones de la maternidad.

Sin embargo, la empresa se fue a casa con las manos vacías el domingo por la noche. ¿Por qué?

“Se puede decir que A24 se quedó en blanco, pero es sorprendente que consiguiera 10 nominaciones en primer lugar”, dijo Glenn Whipp, experto en los Oscar de Los Angeles Times. “La última película de Safdie, Diamantes en bruto, no recibió ninguna nominación y la gente salió de los cines con ataques de pánico. Marty Supremo era más moderada que aquella, pero seguía teniendo ese tipo de vibra”.

Todos los años, hay películas que son lo bastante admiradas como para conseguir un número significativo de nominaciones, pero no lo bastante queridas como para ganar trofeos. Se ha convertido en un fenómeno frecuente desde que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas amplió permanentemente la categoría de mejor película a 10 filmes para los Oscar de 2022. Este año, Bugonia, de Yorgos Lanthimos, de Focus Features, obtuvo cuatro nominaciones, incluida una a la mejor actriz para Emma Stone, y se quedó sin premio.

Aunque los miembros de la Academia han cambiado en la última década, haciéndose más jóvenes e internacionales, sigue siendo una organización predominantemente dominada por hombres blancos de edad avanzada. El enfoque agresivo de Safdie en la realización de películas y el marketing alocado de Chalamet pueden haber sido demasiado para que ese grupo los aceptara.

Chalamet era considerado la mejor oportunidad de A24 para ganar un Oscar este año, tras conseguir un Globo de Oro por su interpretación. E hizo una gran campaña para conseguir el premio, incluso aceptó una retrospectiva de su carrera organizada por la American Cinematheque. Según los expertos, solo ese acontecimiento puede haber acabado con sus posibilidades.

¿Retrospectiva de su carrera? ¿A los 30 años?

Aunque la Academia suele otorgar las estatuillas doradas a mujeres que interpretan a jóvenes inocentes, le gusta hacer que los actores trabajen más y más duro para conseguir el premio. Si añadimos que muchos votantes pueden haber confundido al egoísta personaje de Chalamet, Marty Mauser, con el propio actor, Michael B. Jordan —quien tiene 39 años y pronunció un discurso lleno de humildad y gratitud en los Premios al Actor de este mes— se convirtió en la casilla más fácil de marcar.

“Chalamet perdió por la misma razón que Hawke, Moura y DiCaprio: porque ganó Michael B. Jordan”, escribió en las redes sociales el escritor especializado en entretenimiento Mark Harris, refiriéndose a Ethan Hawke, Wagner Moura y Leonardo DiCaprio, los otros nominados de la categoría. “Los votos de la Academia no son como las publicaciones de internet: la mayoría de la gente vota afirmativamente, porque una actuación los ha emocionado, conmovido o encantado. Casi nunca votan principalmente para bloquear a alguien”.

Marty Supremo perdió las elecciones a mejor película, mejor director, mejor edición y mejor casting —la primera nueva categoría de los Oscar desde 2002— frente a Una batalla tras otra, dirigida por Paul Thomas Anderson. En las categorías de mejor actor, mejor guión original y mejor fotografía, quedó por detrás de Pecadores, de Ryan Coogler. Y Frankenstein, de Guillermo del Toro, se llevó los premios al mejor diseño de producción y al mejor diseño de vestuario. (A24 no respondió a las solicitudes de comentarios).

Existe la impresión de que Chalamet perdió debido a la ira que suscitó su respuesta a una pregunta sobre la disminución de la capacidad de atención del público: “No quiero trabajar en ballet ni en ópera”, dijo, “en cosas en las que sea como: ‘Oye, hay que mantener esto vivo, aunque ya no le interese a nadie’”.

Pero aunque esos comentarios se colaron en uno de los primeros chistes de Conan O’Brien en los Oscar del domingo, no habían ganado terreno en internet hasta el último día de votaciones.

Las señales preocupantes para Chalamet se remontan a antes del estreno en diciembre de Marty Supremo, cuando empezó a adoptar la mentalidad obsesiva de su personaje de hacer cualquier cosa para ganar. Una falsa reunión en video de 18 minutos en la que animaba a su equipo de marketing de A24 a adoptar algunas ideas radicales, como hacer volar un dirigible naranja por varias ciudades, fue un éxito viral. Llevó un traje naranja al estreno, con Kylie Jenner del brazo.

Y nadie había olvidado su jactancioso discurso del circuito de premios del año pasado, por su interpretación de Bob Dylan en Un completo desconocido. Fue entonces cuando proclamó que quería ser “uno de los grandes”.

“Chalamet cometió muchos errores no forzados”, dijo Whipp. “Escuché a muchos votantes que pensaban que actuaba como alguien demasiado grande para sus pantalones. No les gustaban sus jueguitos”.