Londres.- "Es genial estar de vuelta", declaró Meghan, la esposa del príncipe Enrique, durante una visita a Nottingham, la primera aparición pública de la pareja desde su regreso al Reino Unido en agosto tras pasar años en Estados Unidos marcados por un distanciamiento con la monarquía británica.

La pareja visitó esta ciudad del centro de Inglaterra para reunirse con tres organizaciones benéficas apoyadas por Enrique, que ayudan a jóvenes y comunidades locales a través de la música, el cine y el deporte, además de iniciativas para combatir la pobreza alimentaria.

Conocidos oficialmente ahora como los duques de Sussex, la última vez que Enrique y Meghan aparecieron juntos en un acto público en el Reino Unido fue en septiembre de 2022, durante el funeral de la reina Isabel II.

Meghan, de 45 años, vestida con un largo abrigo de invierno color burdeos y el pelo recogido en una coleta, besó en la mejilla a una mujer que le había entregado un regalo.

Enrique, de 42, con traje oscuro y camisa blanca con el cuello desabrochado, se agachó para hablar con uno de los jóvenes y dijo a los presentes que era "muy agradable" verlos a todos.

Desde su regreso en agosto al Reino Unido con sus dos hijos, Archie y Lilibet, tras seis años en Estados Unidos, Enrique y Meghan se han mantenido relativamente discretos, aunque el hijo menor de Carlos III ha participado en solitario en varios actos de organizaciones benéficas a las que apoya o patrocina.

Enrique y Meghan abandonaron repentinamente el Reino Unido en 2020, en un contexto de tensiones con la familia real, de la que ya no son miembros activos.

Poco después de su regreso al Reino Unido en agosto, el Palacio de Buckingham recordó que si la pareja participaba en actos caritativos lo haría "a título privado".

Tras una espectacular ruptura con la familia real, Enrique y Meghan han tendido puentes con Carlos, pero siguen distanciados del hermano mayor de Enrique y heredero al trono, el príncipe Guillermo.

Distanciamiento familiar

La visita de Enrique y Meghan a Nottingham coincidió el jueves con un viaje de su padre, el rey Carlos III, a Gales que intervino en el Parlamento de Cardiff.

A la llegada de Carlos y la reina Camila al Parlamento galés se escucharon cánticos de manifestantes antimonárquicos como "No es mi rey" y "Abajo la Corona".

La prensa, citando a alguien cercano a Enrique y Meghan, apuntó hace unos días que los duques de Sussex no estarán invitados a la tradicional reunión navideña de la familia real en la residencia del rey Carlos III en Sandringham, en el este de Inglaterra, y que pasarán las fiestas de fin de año en California.

A finales de septiembre, un portavoz del príncipe Enrique arremetió contra los paparazzi y su "intrusión inaceptable en la privacidad de los hijos de la pareja", después de que dos hombres fueran vistos mirando hacia el interior del colegio al que asisten Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5.

Los niños comenzaron el curso en un colegio británico a principios de septiembre, para cambiar posteriormente a otro por motivos relacionados con la seguridad del trayecto.

Según la prensa británica, Enrique y Meghan han optado por vivir en los Cotswolds, una región del centro de Inglaterra.