Edomex.- El hijo de Jonathan Meléndez, tecladista de la banda Camilo Séptimo y único sobreviviente del multihomicidio en Atizapán, identificó a Diego Sebastián “N” como uno de los agresores presentes en el departamento familiar el día del crimen.

Durante la audiencia penal celebrada el 9 de septiembre de 2026, se revelaron detalles clave sobre este señalamiento y el avance del proceso judicial.

De acuerdo con lo expuesto por el abogado de las víctimas, Hugo Salgado, el menor no ha rendido una declaración formal ante el Ministerio Público debido al severo impacto emocional que padece. Sin embargo, logró comunicarle a su abuela paterna la frase: “fue el malo de Sebas”, un dato que la Fiscalía integró como un elemento fundamental para la investigación.

El niño logró salir ileso de la masacre al esconderse debajo de una cama mientras ocurría el ataque en el penthouse del fraccionamiento Grand Viure.

Situación legal de los imputados

Tras una audiencia de casi nueve horas en los Juzgados Orales de Barrientos, una jueza de control dictó vinculación a proceso en contra de Diego Sebastián “N” (socio comercial del músico) y de su chofer, Gerardo “N”.

Ambos enfrentan cargos por homicidio calificado, interrupción del embarazo y crueldad contra los animales y se les impuso prisión preventiva oficiosa dentro del penal de Barrientos. Se fijó un plazo de cuatro meses para el cierre de la investigación complementaria, agendando la próxima audiencia para el 9 de enero de 2027.

El móvil del crimen

La principal línea de investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México apunta a un conflicto económico y un presunto intento de robo. Diego Sebastián "N" presuntamente aprovechó la relación de confianza con el tecladista para ingresar al domicilio. Las indagatorias perfilan disputas financieras relacionadas con la renta de inmuebles y transacciones con criptomonedas.

En el ataque del pasado 1 de septiembre perdieron la vida Jonathan Meléndez, su esposa Ana Paula (con cuatro meses de gestación), su hija Sofía de tres años, la niñera Aleyda Romero y la mascota de la familia.

Con información de agencias.