Ciudad Juárez, Chih.- Tres hermanitas de tres, cinco y nueve años, actualmente bajo resguardo del DIF estatal, se resisten a separarse. Sin embargo, ante la falta de una familia que pueda adoptarlas juntas, la última alternativa que analiza la autoridad es que cada una sea integrada a un hogar distinto, bajo condiciones que les permitan mantener contacto entre ellas.

El caso forma parte de los 115 niñas, niños y adolescentes que en Ciudad Juárez permanecen bajo tutela pública del Estado y en condiciones legales para ser adoptados, pero que continúan en espera de una familia. Algunos de ellos llevan más de cinco años en la espera.

De acuerdo con información del DIF estatal, en toda la región de Juárez —que incluye el Distrito Bravos— hay 437 menores bajo resguardo.

Son casos en los que, tras investigaciones por denuncias de violencia, omisión de cuidados u otras situaciones de riesgo, determinaron que no podían permanecer con su familia de origen ni con parientes cercanos.

“Cuando la familia no cumple con las recomendaciones, no quiere, no puede o no tiene las condiciones, solicitamos ante un juzgado la pérdida de los derechos de patria potestad”, explicó Aniela Prieto, del área de adopciones.

Pero también “pueden llegar por temas de denuncias, ya sea de autoridades, como hospitales, fiscalías, policías, escuelas y, si dentro de esas denuncias están situaciones que puedan poner en riesgo, aplicamos medidas para protegerlos”.

“La última opción que tenemos es la separación familiar, pero en ocasiones es la más necesaria”, afirmó.

El caso de las tres hermanas ilustra esa situación. Llegaron al resguardo institucional en 2024 tras un reporte por violencia y omisión de cuidados. Desde entonces, han permanecido juntas los últimos dos años y, de acuerdo con Prieto, la mayor ha expresado que no quiere separarse de sus hermanas.

No obstante, la falta de familias dispuestas a adoptar a tres menores al mismo tiempo ha llevado el caso a una etapa crítica.

“Es difícil que una familia esté abierta a un grupo de tres”, explicó. Por ello, han considerado como última opción su separación, con la intención de ubicarlas en hogares distintos pero con vínculos entre sí.

La funcionaria informó que los 115 menores ya cuentan con una situación jurídica que permite su adopción.

No obstante, sus características han dificultado su integración a una familia, pues la mayoría supera los ocho años de edad y, en 88 de los casos, forman parte de grupos de hermanos.

“Por eso esos 115 niños están a la espera”, señaló Prieto. “La mayoría de las familias solicitan perfiles de niños de cero a cinco años”.

De acuerdo con la Subprocuraduría de la Defensa del Menor, entre 2022 y 2026 sólo 70 infantes y adolescentes han conseguido una familia mediante adopción.

La titular de adopciones explicó que, cuando un menor pequeño queda en condiciones de adopción, su integración suele ser rápida.

“Si el día de mañana tenemos a un niño de cuatro años, en menos de un mes ya lo tenemos integrado con una familia”, indicó.

En contraste, los mayores —y especialmente quienes tienen hermanos— pueden permanecer años dentro del sistema.

Mientras tanto, el resto de los menores en espera enfrenta condiciones similares.

Algunos llevan más de cinco años bajo resguardo, particularmente aquellos que ingresaron antes de la reforma de 2020, cuando los procesos de adopción dependían de que concluyera un juicio de pérdida de patria potestad, lo que podía tardar varios años.

Actualmente, la legislación permite avanzar en la integración con familias desde el inicio del proceso judicial, lo que ha reducido los tiempos.

“45 días de recibida la solicitud, es el término que nosotros tenemos para resolverles si son aptos o no”.

Aun así, la disponibilidad de familias y los perfiles que buscan continúan siendo factores determinantes.

‘Uno de cada 4 se echa para atrás’

En Ciudad Juárez, el DIF estatal reporta alrededor de 75 familias en proceso de adopción, ya sea en etapa de evaluación o con certificado de idoneidad.

El procedimiento incluye un curso de capacitación de cinco semanas, entrega de documentos y evaluaciones psicológicas y sociales, y puede resolverse en aproximadamente 45 días una vez presentada la solicitud, de acuerdo con la dependencia.

Sin embargo, no todas las personas que inician el proceso llegan al final.

Aniela Prieto indicó que, del total que participa en el curso inicial, alrededor del 75 por ciento presenta formalmente su solicitud, mientras que el 25 por ciento restante desiste.

“Hay familias que en el curso entienden lo que implica la adopción y deciden no continuar”, comentó, al señalar que el proceso busca preparar a los solicitantes sobre las condiciones reales de la paternidad adoptiva.

Además, incluso entre quienes continúan, existe una tendencia marcada hacia la adopción de menores pequeños, lo que deja en desventaja a adolescentes y grupos de hermanos.

“Hay familias que tal vez en ese momento no están listas, porque tenían idealizado el proceso de adopción”, relató. “Como que la paternidad es no problemas o la adopción es siempre todo va a ser felicidad, los hijos que adoptan son agradecidos; y eso son ideas que socialmente nos vamos formulando y que en el taller venimos a aprender que a veces no es así”.

“Es adaptarlos a la realidad y a lo que va a pasar”.

A la par, 64 niños originarios de Juárez ya están integrados con familias adoptivas en proceso, mientras que otros permanecen en distintas etapas dentro del sistema.

Para los 115 que siguen en espera, el tiempo continúa avanzando.

En algunos casos, como el de las tres hermanas, las decisiones que tomen en los próximos meses definirán no sólo si logran integrarse a una familia, sino también si podrán hacerlo sin romper el único vínculo que han logrado mantener: el de permanecer juntas, acotó la servidora pública.

Finalmente, subrayó que la adopción es una medida permanente. “Van a decidir ser padres como si fueran sus padres biológicos y que no es revocable, no es para que experimentemos con la paternidad”.

En ese sentido, expuso que muchos de los niños traen cargas emocionales.

“Van a traer condiciones complicadas porque llegaron aquí porque la persona que le tocaba cuidarlos pues no lo hizo de la mejor manera (…), y aunque sea un bebé, va a tener el abandono emocional”.