Chihuahua.- La rickettsiosis dejó de responder a temporadas específicas en Chihuahua y mantiene transmisión activa durante todo el año, con focos concentrados en al menos siete colonias de Ciudad Juárez y cinco de la capital identificadas de forma recurrente entre 2024 y 2026, donde la expansión urbana, la acumulación de desechos y la convivencia con mascotas favorecen la proliferación de la garrapata y elevan los casos y defunciones, informó la Secretaría de Salud del Estado (SSE).
Al corte del 29 de marzo de 2026, la dependencia estatal registra 25 casos confirmados y 11 defunciones. Ciudad Juárez encabeza la incidencia con 12 casos y siete muertes, mientras que el municipio de Chihuahua acumula siete casos y cuatro defunciones. Aquiles Serdán reporta cinco casos y Meoqui uno, sin fallecimientos en estos últimos.
Las cifras superan el mismo periodo de 2025, cuando la autoridad reportó 14 casos y seis defunciones, lo que confirma un incremento en meses que antes marcaban baja incidencia y refuerza el cambio en el comportamiento epidemiológico.
El subdirector de Epidemiología del estado, Gumaro Barrios Gallegos, explicó que este patrón fue identificado desde 2012, cuando la Secretaría de Salud intensificó la vigilancia. Desde entonces, el estado registra casos y defunciones durante todo el año, sin una disminución clara en invierno.
Barrios Gallegos atribuyó este comportamiento a la adaptación de la garrapata al entorno urbano. El vector habita en marcos de puertas, ventanas y zonas con maleza en patios, lo que le permite sobrevivir dentro de viviendas y mantener su ciclo sin depender del clima.
El funcionario advirtió que la propia biología del vector complica la detección. La garrapata inyecta una sustancia con efecto anestésico al momento de adherirse a la piel, lo que impide que la persona perciba la mordedura. Esta característica retrasa la identificación del contacto y permite que la enfermedad avance sin tratamiento en sus primeras etapas.
El análisis territorial confirma la focalización del problema en colonias específicas. En Ciudad Juárez, destacan Riberas del Bravo —en distintas etapas—, Rancho Anapra, México 68 y Fronteriza Ampliación como puntos recurrentes de incidencia. En Chihuahua capital, la concentración es en colonias como Punta Oriente, Riberas del Sacramento, Vistas del Norte, Ampliación Crucero, Misiones de Creel, Ladrilleros e Independencia II.
El municipio de Aquiles Serdán está en los últimos años como zona de riesgo, particularmente en el área de San Guillermo, donde la autoridad ha documentado casos de manera constante, lo que confirma la expansión hacia zonas conurbadas.
Barrios Gallegos señaló que el entorno doméstico influye de manera directa en la transmisión.
La convivencia cercana con perros facilita el ciclo del vector, ya que la garrapata se alimenta, desprende y resguarda en el domicilio y se reproduce, lo que incrementa su presencia en espacios habitados.
La Secretaría de Salud del Estado centra la estrategia preventiva en tres ejes: cuidado personal, atención de mascotas y limpieza del entorno. La dependencia recomienda eliminar maleza, fumigar viviendas y desparasitar de manera constante a los animales domésticos para reducir la densidad del vector.
El diagnóstico tardío continúa como un factor crítico. Los síntomas iniciales, como fiebre o malestar general pueden confundirse con otras enfermedades, lo que retrasa la atención médica. Autoridades sanitarias han reiterado que los primeros cuatro días resultan determinantes para mejorar el pronóstico del paciente.
El comportamiento actual de la rickettsiosis en Chihuahua confirma un cambio estructural. La enfermedad dejó de ser estacional y ahora está activa en zonas focalizadas donde condiciones ambientales, hábitos domésticos y factores sociales sostienen la transmisión y elevan el riesgo de muerte, especialmente en niñas y niños.