Ciudad Juárez.- El 10 de febrero del 2011, cuando Juárez ocupaba el primer lugar de asesinatos en el país y era catalogada como la ciudad más peligrosa del mundo, sobre la calle José Estrada, a unos metros de la avenida De las Torres, ocurrió una masacre dentro del bar “Las Torres”.

En el hecho violento fueron asesinadas ocho personas, seis mujeres, una persona transexual y un transexual. El multihomicidio fue cometido a las 20:00 horas.

Hasta hoy, este es uno de los hechos violentos que permanecen en la impunidad.

Sin embargo, a decir de un sobreviviente entrevistado por El Diario, el móvil del crimen fue “pasional”. Un hombre, presuntamente líder de la pandilla Artistas Asesinos o “Doblados” o “Doble A”, sostuvo un encuentro homosexual, lo que provocó las burlas de las chicas que trabajaban en el bar.

El pandillero, al que identificó como “El D.J.” fue objeto de risas y señalamientos por las mujeres que atendían a los comensales y en un momento de enojo, el hombre ordenó a sus acompañantes a retirarse del lugar.

Poco después, el grupo armando llegó al negocio y disparó contra las empleadas y un cliente. “Se ensañaron con las muchachas”, narra el testigo presencial de los hechos.

El archivo periodístico refiere que entre las víctimas se encontraba María Manuela Dozal Silva, de 35 años; Alba Liliana Favela Favela, de 18; Sandra Anabel Medina Márquez, de 31 años; Yadira Domínguez Hernández, de 20 y Alejandro Chavarría Saldaña, de 25 años.

“Él trabajaba en un negocio que estaba a lado del bar y nunca iba ahí, pero ese día fue a tomarse una cerveza y fue asesinado”, recuerda el entrevistado.

Entre las víctimas también se encontraba la esposa del dueño del negocio Sandra Anabel Medina Márquez, quien era trabajadora social. El testigo refiere que hubo confusión con un nombre el de Sarahí Martínez Soto, de 21 años, pero ella, asegura, fue asesinada antes en otro lugar.

Los peritos en la Criminalística de Campo aseguraron 25 casquillos percutidos, calibres 9, .40 y 7.62 x 39 milímetros, además de cuatro unidades vehiculares que presuntamente pertenecían a las víctimas.