En cajas de pizza fue que Jonathan R. S. y otra persona ingresaron un fusil de asalto al fraccionamiento Jacarandas, donde el 4 de febrero fue asesinado Rafael Serrano Ruiz en la puerta de su hogar, hecho por el que ayer fue vinculado a proceso R. S., y por el que hay un adolescente más procesado.
“Las órdenes vienen desde el Cereso”, le dijeron a un testigo protegido que presenció todo el ataque y reconoció a R. S. como quien disparó el arma con la que fue detenido el 8 de febrero en compañía de tres hombres más, acusados de haber disparado contra una Jeep Wrangler la noche de su arresto en la colonia Juárez Nuevo.
Además de la causa penal por homicidio calificado, a R. S. se le sigue otra con seis coimputados por secuestro agravado, por el que ya fue vinculado a proceso el 23 de febrero.
Jonathan llegó ayer a la sala 21 de Ciudad Judicial en silla de ruedas, empujado por una oficial procesal. El 8 de febrero, de acuerdo con un comunicado de prensa de la corporación local, Jonathan R. S., Juan Andrés M. G., Cristian M. M. y Uriel Alejandro R. C. fueron detenidos. Reportes al 911 indicaron detonaciones de arma de fuego en el cruce de Toronja Roja y Alberto Álvarez, hecho que atendieron los uniformados.
Cerca del lugar encontraron a cuatro con características similares a las de los supuestos atacantes de una camioneta Jeep Wrangler.
En las fotografías, se observa a R. S. de pie, sin heridas o sangre sobre su pantalón negro. Vestía también una sudadera roja con gorro y fue entonces que el testigo se percató de que era el mismo que había disparado el 4 de febrero a Serrano Ruiz.
El testigo contó en sede ministerial que empezó a salir con una mujer que vivía cerca de su casa, y el hermano de su novia, un adolescente, le platicó que trabajaba para “La Línea” –grupo criminal surgido del Cártel de Juárez– y vendía cocaína. El medio de contacto con su provedor era por Messenger.
El adolescente se enteró luego de que el testigo necesitaba dinero, y le ofreció dinero conduciendo la camioneta de su mamá cuando se requiriera. Le daba dos mil 500 pesos por el servicio.
El 4 de febrero recogió a un hombre aún no identificado por la Fiscalía en audiencia, luego a su cuñado adolescente, y le indicaron dirigirse hacia el parque del fraccionamiento Jacarandas. Escuchó llamadas de sus acompañantes. Dos hombres a lo lejos (uno de ellos R. S., presuntamente) voltearon hacia la camioneta y confirmaron ser quienes buscaban. Tenían cajas de pizza en las manos.
Hasta ese punto le informaron al testigo que estaban ahí para asesinar a una persona, por órdenes que provenían del interior del penal varonil en Juárez, supuestamente por un “Balenciaga”. El testigo se negó a participar. Por llamada les dieron la orden de acercarse a la casa de Serrano Ruiz, fuera de la cual dejaron las cajas de pizza y sacaron de ellas el arma para luego tocar el timbre, esperar a la víctima salir y disparar.
Sin medios de prueba ni argumentos por parte de su defensora pública, R. S. fue vinculado a proceso, aunque le aseguró a su abogada tener pruebas de que él no estuvo presente en dicho hecho violento.