La muerte del pequeño Daniel Chávez, de apenas seis años, volvió a encender una alarma que en Ciudad Juárez suena con demasiada frecuencia y, aun así, parece no escucharse lo suficiente. Detrás de las paredes de una casa cualquiera, la violencia familiar sigue creciendo hasta alcanzar tragedias que dejan preguntas dolorosas sobre lo que ocurre dentro de muchos hogares.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), el menor fue llevado al área de urgencias del Hospital 66 del Seguro Social por su abuelo, Eduardo Salvador, de 52 años, a bordo de un Ford Fusion gris. Los médicos hicieron lo que pudieron, pero el diagnóstico fue devastador: el niño presentaba lesiones provocadas por golpes y había indicios de abuso sexual. Poco después, la policía detuvo a su madre, Nataly D. V., de 24 años, y a su pareja, Martín Alberto C., de 27, señalados como presuntos responsables.

El caso reveló algo que debería preocuparnos a todos. En la misma vivienda de la colonia Lucio Blanco también vivían una niña de ocho años y una bebé de once meses, quienes presuntamente también eran víctimas de maltrato. Ambas fueron resguardadas por autoridades y trasladadas al área de Trabajo Social tras ser encontradas solas en la casa.

La tragedia no es un hecho aislado, porque la propia Policía municipal reconoce que diariamente recibe alrededor de 600 llamadas de auxilio, y cerca del 40 por ciento corresponden a agresiones dentro del hogar. Detrás de cada reporte hay discusiones que escalan, familias fracturadas, infancias que crecen rodeadas de miedo.

Mucho se ha dicho y escrito que la violencia familiar es un fenómeno que se alimenta de varios factores, como el estrés económico, consumo de drogas o alcohol, ciclos de violencia aprendidos y, sobre todo, una falta de intervención oportuna de las autoridades. Cuando las denuncias no avanzan con rapidez o las medidas de protección llegan tarde, las víctimas quedan atrapadas en el mismo lugar donde deberían sentirse seguras.

Este caso nos llama a la reflexión, pero debería provocar una mayor coordinación de las autoridades.