Aldama.- Una noche tranquila de viernes en Los Álamos, terminó convertida en una madrugada de incertidumbre para cientos de familias que tuvieron que abandonar sus viviendas tras un incendio registrado en una gasera ubicada en ese sector.
“Fue una noche de terror”, así describen varios habitantes del fraccionamiento que está en el municipio de Aldama, al detallar lo que sintieron
cuando las explosiones los obligaron a salir repentinamente de sus hogares.
Acompañar dignamente y peritar desde la ciencia, comparecer en los juzgados, mostrarles a los jueces toda la afectación emocional y psicosocial que existe en las víctimas y en sus familias después de vivir un suceso violento, es lo que más le gusta a Karen Del Valle, psicóloga, psicoterapeuta y perita.
La decisión de dedicarse a eso fue durante su adolescencia, cuando transitaba la secundaria con muchos cambios.
“Veía cómo en mi pueblo ‘quien no tenía una vida o un historia de acuerdo a la norma’ no era vista como valiosa, sin embargo, en mis ojos y en mi poca experiencia podía ver y sentir cómo mi compañera era cuidada por su abuelita con tanto amor después de que sus papás hubieran muerto, o podía también ver el dolor disfrazado en las emociones desafiantes y rebeldes de mi compañero porque no tenía cerca a su papá como quería”.
En su curiosidad por conocerse más y sanar sus heridas, despertó ese gusto por poder acompañar vidas y procesos, por ello eligió la psicología.
“Más adelante presencié una historia de una chica adolescente que me tocó el corazón al ver que una funcionaria la estaba convenciendo de no denunciar una agresión provocada por su pareja; con todo el miedo que habitada en ella en ese momento, la falta de recursos emocionales por su edad y el amor que le tenía a su pareja sólo decidió irse confundida y muerta de miedo. Ahí fue cuando despertó en mí algo muy profundo, me hubiera gustado ser esa funcionaria pública en ese momento y cambiar esa historia, ahí me dije: yo quiero acompañar dignamente, con empatía y conocimiento a esas mujeres y a sus familias en sus procesos”.
Karen Del Valle tomó la decisión de ser especialista en violencia de género. “Este año voy a cumplir 13 años acompañando mujeres en situación de violencia”.
-¿Cuáles son tus principales retos como mujer?
“Ser mujer, para mí, ha sido un camino de profundas transformaciones. No sólo se trata de los roles que el mundo espera que ocupemos, sino de las batallas internas que muchas veces llevamos en silencio. Ha sido un reto maternar y acompañar a mi hijo Rodrigo y a mi hija Regina como mamá uniparental transitando mis propios procesos”.
Uno de sus mayores retos ha sido aprender a escucharse.
“Durante mucho tiempo intenté responder a lo que otros esperaban de mí: ser fuerte, ser comprensiva, ser suficiente. Pero en ese proceso, a veces olvidé preguntarme qué necesitaba realmente mi propia voz”.
Otro desafío ha sido reconciliarse con su sensibilidad, en una cultura que muchas veces hay que endurecerse para sobrevivir.
“Reconocer mi vulnerabilidad ha sido un acto de valentía. Entender que sentir profundamente no es una debilidad, sino una forma de estar viva. También ha sido un desafío aprender a poner límites. Como muchas mujeres, crecí con la idea de cuidar, sostener y acompañar a otros. Pero con el tiempo entendí que el amor más sano también incluye cuidarme a mí misma”.
Ser mujer para ella no es una identidad estática; es un proceso continuo de cuestionar, sanar y reconstruirse y quizás ese sea el mayor reto y también el mayor regalo, “tener la oportunidad de volver a elegirme una y otra vez”.
¿Quién es Karen?
“Más allá de mi nombre, sexo, género y de los roles que desempeño en mi vida, soy una mujer profunda, sensible, apasionada que se mueve a través del amor, mi lenguaje del amor son los cuidados, disfruto del contacto físico, constantemente estoy en la búsqueda de sanar y trabajar con mi persona, de conocerme y reconocerme en todas mis matices, me gusta reír, gozar de la vida, disfrutar de los pequeños y de los grandes momentos; amo las fotografías y cómo te transportan en sus recuerdos, algunas veces me gusta contemplar y observar sin intervenir, otras veces también disfruto el poder compartir”.
Karen resaltó que las amigas salvan y que también son el amor de la vida.
“Me gusta rodearme de personas, pero también disfruto la soledad, me gusta estudiar y aprender constantemente, considero que los seres humanos somos los seres más afortunados en esta tierra, pues podemos vivir en una sola vida un montón de historias, por eso disfruto cultivarlas todas”.
La terapeuta ama la luna, el copal, los inciensos, los temazcales, los cantos, la Madre Tierra, todo aquello que sana profundamente el alma y que hace conectar con el ser sin una gran explicación.
“Siento una profunda conexión con el Universo y le dejo en mis rezos mis más grandes sueños, el contacto con Pachamama siempre me hace volver a mi centro y retomar mi fuerza, la espiritualidad me ayuda a conectar con mis luces y honrar mis sombras. Con todo lo que soy y lo que estoy aprendiendo busco también poder contribuirles en su búsqueda a través de un proceso psicoterapéutico sanador y resignificativo”.
En el Día Internacional de la Mujer, Del Valle envió un mensaje a todas las niñas, adolescentes y adultas.
“Desde mi lugar como psicoterapeuta, he escuchado muchas historias de mujeres adultas que alguna vez fueron niñas llenas de sueños, curiosidad y una luz inmensa… que en algún momento aprendieron a callarse, a dudar de sí mismas o a creer que no eran suficientes. Por eso, si pudiera hablar hoy con cada niña y adolescente, les diría algo muy importante: no permitan que nadie les enseñe a hacerse pequeñas para ser aceptadas. Su voz importa. Sus emociones son válidas. Su intuición merece ser escuchada”.
Así mismo, dijo que habrá momentos en los que el mundo intentará decirles cómo deben verse, cómo deben amar, cuánto deben soportar o qué tan lejos pueden llegar.
“Quiero que recuerden algo: no todo lo que duele es amor, y no todo lo que el mundo normaliza es sano. Aprendan desde ahora a reconocerse valiosas, a construirse en amor, a poner límites, a elegir vínculos donde haya respeto y cuidado. No están aquí para cargar con el peso de salvar a otros ni para demostrar constantemente que merecen ser queridas. Este 8 de marzo deseo que crezcan sabiendo que ser mujer también puede ser un camino de conciencia, de dignidad y de libertad”.
Para terminar, la especialista externó que la sensibilidad es fuerza y que la voz puede transformar historias y que su existencia ya tiene valor por sí misma.
“Ojalá crezcan rodeadas de amor, pero sobre todo ojalá aprendan a no abandonarse nunca a ustedes mismas. Porque cuando una niña aprende amarse y respetarse, una mujer aprende a vivir con dignidad. Con amor, tu psicóloga Karen Del Valle”, culminó.